En la primera visita oficial a Cuba, la presidenta Dilma Rousseff defendió una colaboración "estratégica y duradera" para acelerar el desarrollo cubano. En una rueda de prensa después de visita al Memorial de José Martí, en la plaza de la Revolución, la presidenta citó las inversiones brasileñas en Porto de Mariel y la financiación de la producción por medio del programa Más Alimentos.
"La grande ayuda que Brasil va a dar Cuba es contribuir para que ese proceso, que es un proceso que yo no considero que lleve a gran cosa, lleva más a la pobreza y a problemas serios para las poblaciones que sufren la cuestión del bloqueo, la cuestión del embargo, la cuestión del impedimento del comercio. Yo creo que el gran compromiso, la gran contribución que nosotros podemos dar aquí en Cuba es ayudar a desarrollar todo el proceso económico", afirmó la presidenta.
Además de la cooperación económica, la presidenta Dilma habló además sobre derechos humanos, tema que, según ella, debe ser discutido dentro de una "perspectiva multilateral".
"No es posible hacer de la política de derechos humanos solo una arma de combate político-ideológico. El mundo necesita convencerse de que es algo que todos los países del mundo tiene que responsabilizarse, inclusive el nuestro. Quién tira la primera piedra tiene tejado de vidrio. Nosotros, en el Brasil, tenemos los nuestros. Entonces, yo concuerdo en hablar de derechos humanos dentro de una perspectiva multilateral. Creo que ese es un compromiso de todos los pueblos civilizados. Hay, necesariamente, muchos aspectos a ser considerados. De hecho, es algo que nosotros tenemos que mejorar en el mundo, de una manera general. Nosotros no podemos creer que derechos humanos es una piedra que tú juegas solo de un lado para el otro. Ella sirve también para nosotros".