El Acuerdo de Concertación social apuesta por mercado laboral que sea un espacio de movilidad social
redacción GECG - 18/1/2012
"Las reformas previstas en este acuerdo atienden a los múltiples equilibrios que una institución social como esta tiene que garantizar. Combina la protección del trabajo con la flexibilidad necesaria para atender a los cambios económicos y tecnológicas", afirmó el Primer ministro, Pedro Passos Coelho, en la firma del Acuerdo de Concertación social, que tuvo lugar en el Consejo Económico y Social, en Lisboa. "Son reformas que ven además de un conflicto muchas veces reductor entre el interés de trabajadores, por un lado, y el interés de los empleadores, por otro. Son reformas que apuntan al interés general y común de todos los portugueses", añadió.
"Del acceso al mercado de trabajo depende la obtención de los rendimientos de la gran mayoría de los Portugueses. Depende también en buena medida la realización de nuestros proyectos individuale" por lo que "no podemos (...) tener un mercado laboral de exclusión. Tenemos que tener un mercado laboral más inclusivo y más abierto. Necesitamos un mercado laboral que corresponda a las expectativas de quienes ya ingresaron en él, pero también de quien quiera entrar y se ve excluido. Necesitamos un mercado laboral que sea un espacio de movilidad social. Necesitamos un mercado laboral que multiplique empleos ahora, y que esté abierto a la creación de los puestos de trabajo del futuro" y que, simultáneamente, "acoja bien las empresas nacionales o extranjeras que sean dinámicas, productoras de valor, disponibles para recompensar el esfuerzo, la inteligencia, la creatividad y el mérito de sus trabajadores". En suma, "queremos que el mercado laboral sea un gran multiplicador de oportunidades para que todos los Portugueses tengan la posibilidad de aplicar en la vida económica sus ideas y sus cualidades".
Con el propósito de corresponder más fielmente a las reales necesidades de la formación profesional de los Portugueses Pedro Passos Coelho aprovechó la ocasión para anunciar que será lanzado un «cheque-Formación, que será atribuido a trabajadores, las empresas y a desempleados inscritos en un Centro de Empleo, y que permite a las empresas costear parcialmente la formación de sus colaboradores y escogiendo la entidad de formación que consideren más adecuada, así como posibilita financiar la formación por iniciativa del trabajador. Este programa -añadió- tendrá efectos positivos tanto para quién de él se beneficiará directamente - los trabajadores y los desempleados -, como para la calidad y versatilidad de la oferta de formación que existe en el país».
Portugal no permitirá finalmente a las empresas del sector privado aumentar en media hora la jornada laboral de cada trabajador con el objetivo de aumentar la competitividad, pero sí se suprimen los tres días de vacaciones por año que algunas compañías concedían como premio por no faltar al trabajo, de forma que el máximo pasa de 25 a 22 días. El acuerdo alcanzado por Gobierno, patronal y el sindicato UGT para la reforma laboral incluye una reducción de los festivos (inicialmente en cuatro jornadas menos) e introduce la posibilidad de que este año y el que viene las empresas puedan cerrar los días de puente que caen en viernes o lunes y descontar esas jornadas de las vacaciones del empleado.
Otra de las novedades radica en que los parados que acepten un trabajo retribuido con un salario inferior al valor de su subsidio de desempleo puedan seguir cobrando la mitad del paro durante los seis primeros meses de contrato y un 25% en los seis siguientes.
Además, reduce a la mitad la cantidad pagada por cada hora extraordinaria y recorta el subsidio de desempleo, prestación que sólo podrá ser cobrada un máximo de dos años y dos meses, cuando hasta ahora el tope estaba en tres años y un mes. El acuerdo alcanzado tras 17 horas de negociaciones recoge menores indemnizaciones por despido, incluso en aquellos casos en que el trabajador solicite la rescisión de su contrato por incumplimiento de la empresa.
El documento firmado propone además la creación de un banco de 150 horas por trabajador que la empresa puede gestionar, de manera que el empleado trabaje más horas un día y las descuente en otras jornadas, sin que estas sean remuneradas como extraordinarias.