El francés Michel Robert, montando a 'Kellemoi de Pepita', gana la Copa de Saltos tras el desempate
redacción GECG - 13/2/2011
|
 |
Michel Robert demostró que la veteranía es un grado, y dio una exhibición de equitación. CSI |
El francés Michel Robert, montando a 'Kellemoi de Pepita' demostró que la veteranía es un grado, y dio una exhibición de equitación en un apasionante desempate.
En segunda posición acabó su compatriota Kevin Staut, actual número uno del ranking mundial y de la clasificación general de la Copa del Mundo, montando a 'Silvana de Hus', dejando claro que no piensa dejarse arrebatar fácilmente tan codiciada posición.
En tercera posición finalizó la amazona sueca, Malin Bayard Johnson, que montaba a 'H&M Tornesch 1042', que valoró muy positivamente su resultado, teniendo además en contra la dificultad añadida de salir la primera tanto en el recorrido previo como en el desempate.
El mejor de los españoles fue el gallego Manuel Añón, que pese a su juventud se codeó con las estrellas de Vigo, y terminó la prueba quinto montando a “Rackel Chavannaise”. De entre los dedos se le escapó el triunfo en la prueba a otro jinete español, el asturiano Sergio Álvarez Moya, que concluyó con un tiempo espectacular montando a “Mme Pompadour M” pero al que un derribo desplazó al sexto puesto de la clasificación final. Aún así, sumó once puntos para la clasificación general de la Copa del Mundo que lo auparon del sexto al quinto puesto de la misma.
Luis Fernández Areizaga, uno de los nombres propios de la Copa del Mundo en Vigo, que posee desde el primer año una conexión especial con el público de la ciudad, no necesitó mucho este año para que Vigo se entregase al aplauso cariñoso y desprendido a jinetes y monturas, dos deportistas unidos en el fin común de vencer y convencer a un espectador cada vez más exigente pero de manera directamente proporcional cada vez más dispuesto a dejar claro que la Copa del Mundo es uno de los referentes que Vigo ha adoptado como algo suyo y que exporta orgullosamente al exterior.
El público llenaba el aforo de la pista central, además de aquellos que hacían, en muchos casos acompañados de los más pequeños de la familia, vida social en el village.