La Xunta de Galicia inaugurará esta tarde en la Fundación Torrente Ballester la muestra Roma Settecento. Centro de peregrinación y cultura, que estará abierta al público hasta el 28 de noviembre y que forma parte del programa cultural diseñado con motivo de la visita del Papa Benedicto XVI a Santiago de Compostela. Esta exposición, enmarcada en el Camino de la Historia de Xacobeo 2010, se inspira en el papel rector que Roma desarrolló en la Europa del Siglo de las Luces, una época de cambios significativos para la historia occidental recogida en 42 grabados del siglo XVIII.
El director gerente de la S A de Xestión del Plan Xacobeo, Ignacio Santos Cidrás, presentó esta mañana la exposición en una rueda de prensa a la que asistieron el presidente de la Fundación Torrente Ballester, Álvaro Torrente Sánchez; el comisario de la exposición y jefe del departamento de Publicaciones y Exposiciones de la S A de Xestión del Plan Xacobeo, Francisco Singul, y Maximino Zumalave, propietario de la colección de grabados que conforman la muestra.
Roma Settecento. Centro de peregrinación y cultura recoge, entre otras, obras de maestros del grabado urbano romano como fueron G. B. Falda, G.La. Vasi, G.B. Piranesi y Carracci. En estos grabados se muestran las principales plazas de Roma, los espacios de relación, las basílicas y los lugares de la cristiandad, como es San Pedro del Vaticano. La muestra también incluye un libro de grabados y una gran ilustración de la ciudad de Roma en el Siglo de las Luces.
Reproducciones
A exposición muestra como Roma fue la ciudad más dibujada y la más reproducida por los artistas de la Edad Moderna. La difusión de grabados, estampas y veduttas de la Ciudad Eterna en toda Europa por viajeros y peregrinos en Años Santos, como objetos de recuerdo o colección, permitió el conocimiento y la influencia de su arquitectura.
De este modo, desde el siglo XVI artistas de diversos países, como los franceses Duperac o Gallé, reprodujeron espacios urbanos, edificios y ruinas romanas, a pesar de que fue en los siglos XVII-XVIII cuando los mejores maestros del género les proporcionaron a los técnicos grabadores diversos modelos de imágenes urbanas que se pueden clasificar en vistas aéreas, planos en perspectiva de la ciudad, grandes vistas frontales de Roma y colecciones agrupadas de palacios, basílicas y templos, jardines, fuentes o plazas, hasta que en el setecientos las ruinas antiguas se convirtieron en objetivo preferente de los ilustradores. Del mismo modo, aparecen en este período, cortados en láminas, los planos topográficos de las ciudades europeas con una descripción minuciosa planimétrica.