Jesús Vázquez Abad, conselleiro de Educación y Ordenación Universitaria: ‘No me gustaría que me recordaran como un conselleiro conformista’
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Entre las directrices en el comportamiento de Jesús Vázquez figuran “ser una persona consecuente, íntegra y fiel a mis valores y principios”. R.L. |
No quiere definirse a sí mismo. Ni en su vida personal ni en la vida política “en la que te debes a un partido, evidentemente; y a unas ideas, a unos valores… Tienes que trabajar y el reconocimiento debe ser amplio en ese sentido”. Y añade: “Pero, ¿cómo me gustaría que me reconocieran? No me gusta definirme a mí mismo, sinceramente. No podría decirlo”. El que así habla es Jesús Vázquez Abad (Nurembger, Alemania, 1967), conselleiro de Educación y Ordenación Universitaria.
Desde su despacho heredado, y en el que prácticamente no ha cambiado nada, sin apenas detalles personales, gobierna la Educación gallega. Las ventanas miran a los jardines de San Caetano y, a lo lejos, hace la observación de que se divisan las cubiertas de la Ciudad de la Cultura.
Nació en Alemania y allí pasó los 9 primeros meses de su vida. Se considera ribadaviense porque estuvo cuatro años de su vida en esta población ourensana y unos meses de varios veranos y a Ribadavia “llevo en mi corazón”, “a pesar de que me he criado en Vigo”, donde ha estudiado y hecho la carrera. También en Vigo empezó a trabajar en su primer año de profesional.
Entre las directrices en el comportamiento de Jesús Vázquez figuran “ser una persona consecuente, íntegra y fiel a mis valores y principios”, explica. La integridad y la fidelidad son dos constantes que les inculcaron sus padres así como una serie de valores. “Mi madre siempre nos ha insistido en que permaneciéramos unidos los hermanos. Y es algo que me gustaría cumplirlo toda la vida. No porque mi madre lo diga, sino porque sé que será feliz –todavía vive y le quedan muchos años gracias a Dios, así lo espero y deseo-, pero, si un día no la tuviera, me gustaría cumplir ese objetivo de mi madre: que siempre la familia esté unida entre los hermanos”.
Universidad
Este conselleiro de 42 años, estudió Ciencias Económicas e Empresariales en la Universidad de Santiago y se doctoró en Ciencias Económicas e Empresariales en la Universidad de Vigo. Fue Profesor tutor da UNED en Ourense y decano da Facultad de Ciencias Empresariales y Turismo de Ourense. Confiesa que para él la universidad significa “mi vida”. Y añade “descubrí en mi último año de carrera la docencia y es cierto que es una vida que me atrae. El contacto con la gente joven. El trato con mis compañeros –aunque tendrían que decirlo ellos- fue siempre correcto, por no decir que brillante. Nunca he tenido problemas de convivencia, en el trato. Ha sido una vida feliz. Mi vida en la docencia y en la investigación universitaria unida a la universidad de Vigo y, en concreto al campus de Ourense, hoy en día la Facultad de Empresariales y Turismo de Galicia, la definiría como una vida completa en el sentido de que logré conseguir ciertos éxitos y mis amigos están ahí dentro”.
Jesús Vázquez Abad tiene fama de ser persona dialogante. “Soy consciente de que me gusta siempre hablar. En la palabra está la fuerza. Nunca en otro tipo de hechos. Siempre he tratado de hablar y de razonar. Me gusta hablar. Y siempre -evidentemente, como no podría ser de otra forma-, he respetado todo tipo de opiniones. Las opiniones críticas, que las puedes compartir o no, pero respetar, siempre. Es más, cuando he tenido cargos como en la Facultad, me gustó siempre que me acompañaran la gente que sé que va a ser crítica conmigo. Pero crítica directa. Probablemente la gente que lea esta entrevista sabrá a qué me refiero… Personas que, si me tienen que decir A, es porque es A. No porque yo fuese su decano o su inmediato superior. En ese sentido me gusta rodearme de gente buena y crítica. Y, evidentemente, exigente con ella misma y conmigo”.
La llamada de Feijóo
“Me acuerdo perfectamente”, dice, el día en que Alberto Núñez Feijóo le llamó para proponerle delegar en él la consellería de Educación, a Jesús Vázquez Abad le vino “una sensación muy difícil de expresar. Felicidad y orgullo, por el hecho de que sea mi presidente el que pensara en mí. Miedo, por la responsabilidad. Y, a veces, pensar que todavía me tenía que exigir más en lo que me exijo como persona… Y una responsabilidad… Pensar que llegaba una etapa en mi vida en que iba a tener que asumir más las críticas. Que aunque me gusta recibir críticas, era un paso muy distinto al que venía dando. Un tipo de críticas muy distinto hasta las de entonces. Es una sensación que no podría definirla con una palabra, con una frase. Es una mezcla de sentimientos muy extraños. Fue estar un año en política y mi presidente, al que admiro y al que le debo toda mi lealtad, me llama para ocupar un puesto de alta responsabilidad. Al mismo tiempo desarrollaba un trabajo en el que era feliz. Era portavoz nacional de Universidades, era responsable de la comisión de Universidades dentro del partido en Génova…, tenía o había conseguido todo aquello que yo quería…,¿no? Pero llegó una etapa más, había que dar un paso más adelante. Bueno, ahí entró la responsabilidad, el miedo, las dudas -¿podré estar a la altura de mi Presidente?; ¿cumpliré con lo que él quiere?-. Y, al mismo tiempo, la ambición personal…, ¡no de mi persona!, sino de poder aportar algo a la educación, un cambio, un giro… poder significar algo, humildemente hablando”.
“Me acuesto agotado”
Vázquez Abad descubre que se levanta cada día con el afán de “ver cómo puedo optimizar los recursos y llevar a cabo más convenios. Y me acuesto agotado, a eso de la una o una y media de la madrugada y sabiendo que a las seis o seis y media toca levantarse. Entonces, me levanto con mucha fuerza. Tomo mi Actimel, mis cereales y mi kiwi, y con muchas ideas para tratar de llevar a cabo ese día. Insisto, me acuesto agotado. No digamos… enfadado, pero sí, cuando menos preocupado por la situación económica, preocupado por los problemas que te pueden surgir y, en ese sentido, es distinta la manera en que uno se levanta y en que uno se acuesta”.
Profesores
Al mundo de la educación y la universidad, el conselleiro Jesús Vázquez le quiere transmitir que “contamos con los mejores profesores. Que hay todavía mucho que hacer, porque habría mucho que seguir invirtiendo en Educación. Que es necesario que unamos fuerzas. Que es necesario que nos centremos en recuperar aquellos valores en la Educación como el esfuerzo, el mérito, la dignidad del propio profesor, el reconocimiento… Que la sociedad le devuelva el papel que siempre tuvo. Cuando nosotros hablamos y recuperamos la memoria de los profesores –incluso aquellos previos a EGB-, mayores que nos atendieron, cuando no había la posibilidad de escolarizarnos de 3 a 6 años… Y es que ¡hay todavía mucho que hacer! Que necesitamos todavía hacer cambios en el sistema educativo. Es necesario avanzar… Realizar también una autocrítica para, a partir de ese diagnóstico, poder dar pasos pensando en los jóvenes… De cara también a esas familias de los jóvenes para que estén contentas y sepan que esos jóvenes, tanto en la educación universitaria como en la no universitaria, está su futuro”.
La lucha de Jesús Vázquez consiste en recuperar algo perdido, en los últimos tiempos. “Hoy se disponen de otros mecanismos, de otros medios. Se ha avanzado mucho. El profesorado es maravilloso. El profesor es, normalmente, una persona entregada, porque el ser docente es vocacional. Tenemos los mejores docentes de la Historia y tenemos gente muy entregada en su trabajo. Sí que es necesario poder volver a esa situación donde el esfuerzo, el mérito, el reconocimiento de la figura docente… No es lo mismo un 7 que un 5… Y cambiar situaciones que nos están llevando, históricamente, a un fracaso escolar. Desde luego, un país europeo o un país como Galicia no puede permitirse ésto”.
Para los alumnos
A los jóvenes estudiantes, el conselleiro les anima a “esforzarse, porque toda hora en la que ahora se esfuercen, va a tener su recompensa en el futuro. Y que, quizá, reconociendo esa labor docente y esa capacidad que cada uno tiene de esforzarse y dar más de sí mismo, lograríamos una Galicia mucho mejor”.
Para los profesores que luchan día a día en las aulas, Vázquez Abad concluye que “poco les tendría que decir, porque conocen perfectamente al alumnado con el que trabaja. Sí, en cambio, les diría que, si cometemos errores (en la administracion educativa), nos los disculpen. Y que, si procuramos cambios en el modelo educativo, también es porque entendemos que es necesario establecer unas nuevas pautas que lleven a lograr una Galicia mejor”.
Esta lucha vital de Vázquez Abad es “por la Educación. Principalmente por los niños. Entiendo que a ellos nos debemos. En ellos está además nuestro futuro como personas y el futuro de Galicia como comunidad. También en este sentido. Me gusta trabajar. Y recuerdo que, cuando me llamaron, precisamente, dije que lo que puedo ofrecer son 24 horas al día. Esas veinticuatro horas, ahí voy a estar. No podía prometer nada más, en ese sentido”.
A fin de cuentas, al conselleiro le gustaría que le recuerden como “persona justa… si acaso, entregada. Que probablemente cometa errores, sí. Todos los días cometemos errores y también todos los días debemos pedir perdón, cuando los cometemos. Porque es justo reconocerlo. Pero, también es cierto, que quien no comete errores, no da pasos hacia delante. Y, en ese sentido, sería conformismo. Tampoco me gustaría que me recordaran como un conselleiro conformista”.
Y termina la entrevista que concede al Grupo ES. manifestando que la Educación “es mi vida. Soy docente”.