Otra campeona en Coto Grande es Judy Ann Melchior que logró este año la tercera plaza con ‘Cha cha Z’ que justo cuando se realiza esta entrevista estaba durmiendo, en su cuadra. Judy, respetuosa con el descanso de su caballo, no lo molestó y se fotografió con otro. Esta belga de 23 años empezó a montar con 9 años. A los 13 ya estaba en competiciones internacionales de ponies y a los 16 empezó con caballos. A Vigo ya ha venido a participar en la Copa del Mundo de Saltos en cuatro o cinco ocasiones. Y la competición viguesa la describe como “bien organizada la competición, compacta, con su tiempo libre… Y es un concurso relajante que no me estresa. Solo me estreso cuando dan las clasificaciones, pero el resto del día es muy relajado”.
Lo que más le gusta de la hípica a Judy es la relación, el binomio, con los caballos y la relación con los otros jinetes y amazonas que “son amigos y no sólo competidores. Nos llevamos bien entre nosotros”.
En España, para Judy Ann Melchior, el mundo de la hípica se vive “como en otros países y el público está muy motivado. Incluso aquí se quedan a la entrega de premios que no suele pasar en otros países”.
Entre sus objetivos, la belga quiere conseguir una medalla olímpica y estar entre los tres mejores del ranking mundial.
Si tuviera que contagiar su afición por la hípica a las jóvenes generaciones, Judy les advertiría que “tienen que trabajar mucho pero es algo que te llena, te gusta muchísimo. Trabajar mucho con el caballo e intentar dar el cien por cien pero eso va a ser correspondido por el caballo que va a dar también el cien por cien. Si trabajas a gusto con tu caballo, siempre serás correspondida”.
En los saltos, explica la amazona, se nota en cuanto el caballo derriba algún obstáculo y llega la penalización que puede ser culpa del caballo o del jinete. “A veces es por la altura, otras porque no calculas bien la distancia, o se te va el caballo… y exclamas, ¡Dios la he liado!”.
Su mejor momento fue cuando quedó segunda en la final de la Copa del Mundo de Saltos y “el hecho de participar en la final también fue muy satisfactorio”. Y el peor fue cuando competía con ponies, en la primera competición, se cayó siete veces, recuerda Judy.