“Trabajador, amante de la verdad y defensor de causas justas”. Así se define Abel Caballero Álvarez, alcalde de Vigo. Y en un día muy lleno de cosas tan importantes como todo lo relativo al acuerdo de las Cajas. El alcalde está apurado, pero tiene tiempo para recibir al Grupo ES. y mostrar su lucha, sus objetivos y su faceta más humana. Y es que cuando las citas son previas, los acontecimientos son imprevisibles.
Abel Caballero –al decirle que es de Ponteareas-, precisa “nací en Ponteareas” (1946).
Para el alcalde, de Vigo lo más representativo es “la capacidad creativa de la ciudad. Ser capaces de hacer coches, de hacer barcos, de hacer granito. De ocupar un lugar central en la economía, es el primer elemento que yo destacaría. El segundo, la belleza. Aquí aparecen las Islas Cíes, la ría, las sierras que circundan Vigo… Y, en tercer lugar, una ciudad hermosa y moderna. Y ahí aparecerían las humanizaciones, los edificios ya construidos y los que se van a construir… Estaría la nueva estación, el nuevo aeropuerto, el nuevo tren de alta velocidad… Los elementos referentes que hacen de Vigo una ciudad de envergadura en el ámbito europeo”.
Cuando dentro de un mes se cumplan tres años de su mandato al frente de la ciudad olívica, Abel Caballero recuerda aquel momento en que cogió el bastón de mando de la ciudad. Primero, recordó “cuando era niño –tenía 9 años- y entré en el Instituto Santa Irene para examinarme. Aquel momento, en el que nunca hubiera previsto que iba a llegar a ser el alcalde de Vigo, fue lo que me vino a la imaginación. Era un niño, llevaba pantalón corto, iba a examinarme… muy impresionado por aquellas escaleras de la entrada del Instituto, y medio siglo después subía otras escaleras, las de este despacho siendo ya el alcalde de la ciudad. Y, en ese momento, me acordé de mi familia, de mi madre, de mi padre… Porque al final, cuando uno entra de alcalde de su ciudad, lo que se está es materializando toda una vida. Esto fue de lo que me acordé”.
Como profesor universitario –doctor en Ciencias Económicas por la Universidad de Santiago de Compostela-, Abel Caballero aplica como directriz de sus actuaciones “la rigurosidad”. Y añade: “Cuando se tiene que hacer una ciudad, debe hacerse en torno a decisiones rigurosas, estudiadas, coherentes… La demagogia en política es fracaso garantizado. Puede triunfar durante un año o dos, pero, a largo plazo, es el fracaso asegurado. Además, en una ciudad como Vigo, hay que escribir en letras mayúsculas la palabra Economía. Vigo es la ciudad de la economía. Y, en Vigo, el alcalde tiene que estar involucrado sobre todo en la economía. Y esto es lo que yo he sacado de las universidades en las que estuve, en diferentes lugares, haciendo economía”.
Patear las calles
Es bien conocido el deseo de Caballero por pisar las calles de Vigo. No es difícil encontrárselo en los lugares más variados de la urbe. Y los vecinos aprovechan y le dicen cosas. Pero, ¿cuál habrá sido la más bonita?. “Bueno, nos han dicho muchas cosas”, dice hablando en plural mayestático y aparentemente parece que se va del tema. “Pero hoy que estamos en el día de la hegemonía de Caixanova… ¡Por fin ganamos esa dura batalla! Pues, cuando la gente me dice ‘no cedan, sigan defendiéndonos… gracias por defendernos’. Eso me anima mucho, porque veo que la ciudad quiere un alcalde que sea capaz de llevar el pulso para defender la ciudad. Luego, hay otra gente que me dice ‘estoy encantado de cómo dejó mi calle… cuando salgo y encuentro flores, una acera, luces y un banco…, me siento mejor’. O, cuando vas por la calle y un grupo de gente sentada en un banco, te dicen solamente esto: ¡Alcalde, muchas gracias por ponernos este banco porque aquí podemos estar sentados!”. Pero el alcalde de Vigo subraya otra anécdota. “Una cosa muy bonita que me dijo una chica de 14 o 15 años. Juega a baloncesto, fue elegida para la selección española, y estuvo en este despacho. Y cuando entró, me dijo: ‘Yo, alcalde, le tengo que dar muchas gracias’. Le contesté: te recibo porque te lo mereces, por el deporte. Y ella: ‘No, no, no. No lo digo por eso, sino porque este verano estuve en Inglaterra con una beca del Ayuntamiento. Y fue importantísimo en mi vida, porque comprendí lo primordial que es hablar inglés y aprendí. Es lo que le quiero agradecer’. Me dejó emocionado”, confiesa el alcalde vigués.
Abel Caballero Álvarez con qué pensamientos termina y empieza el día. Se acuesta todos los días, asegura, “para dormir (se ríe)… y no pensar nada... Estoy cansado… Tengo una cierta capacidad de desconexión. Es rarísimo que yo me acueste con un problema en la cabeza. ¡Es muy raro! Tengo capacidad de desconectar. A las diez, once o doce, ya desconecté y estoy en otra cosa… Estoy con mi familia…, estoy en mi casa… Y, si acaso, me acuesto viendo la agenda del día siguiente. Cuando me levanto, empiezo viendo todo lo que tengo que hacer en el día. ¡Todo! Entonces sí que le paso revisión… Sí que, mentalmente, me preparo…, ahora tenemos un pleno, ahora tenemos que ir a tal sitio…, aquella calle va lenta…, hay que apurar aquella obra…, tengo que irme a Madrid a convencer al gobierno de España…, estar con Zapatero; tengo un premio de manos del Rey… ¡Todo, todo lo que toca ese día y los días siguientes… es el momento del impulso … recién levantado. Yo me levanto todos los días a las 7 de la mañana. Y a esta hora es el momento que se enciende el flash y me pongo a andar”.
Apretada agenda
Y lo siguiente sería saber de dónde saca esa fuerza para llevar esa agenda repleta de citas hasta los fines de semana y acudir adónde le llaman. “Lo hago, lo hago… porque hay una gran demanda de que el alcalde esté en los sitios. Y yo, por ejemplo, cuando celebro una boda y caso, sé que la gente lo agradece, porque le encanta que esté el alcalde. Y cuando hay una fiesta y está el alcalde, la gente te lo agradece mucho. Y yo creo que es lo que tengo que hacer, estar entre la gente, en todo. Eso significa agendas muy apretadas. Significa ni un solo día de descanso. Yo dentro de un mes hago tres años de alcaldía y, en tres años de alcaldía, no tuve un solo día de vacaciones, ni uno. Y lo enfoco así porque cuando uno tiene esta dedicación, debe ser total y absoluta. Yo sé que es un periodo de mi vida. Algún día me iré de esta alcaldía como es natural… cuando los ciudadanos lo decidan y, entonces, tendré mucho tiempo para descansar. Pero, mientras estás, hay que dedicarse 24 horas al día, los 365 días al año”.
La lucha de Abel Caballero Álvarez es “que Vigo sea la ciudad que es. En suma, que Vigo tenga todo lo que tiene que tener de una ciudad con el empuje, con la capacidad, con el dinamismo y con el peso de Vigo. La ciudad está ahora, en dotaciones, por debajo de Coruña, de Santiago… tiene menos atención que otras ciudades. Y en estos momentos ya estamos consiguiendo que el Rey dé un premio en deportes, que el presidente del gobierno lleve en su avión al alcalde de Vigo a Bruselas, que esté en la FEMP (Federación de Municipios y Provincias) en sitios importantes, que el ministro de Fomento lo haga todo en Vigo, que la ministra de Medio Ambiente esté volcada aquí…, que el ministro de Cultura nos atienda, que el ministro de Justicia haya traído el juzgado de lo mercantil y el registro, que el ministro de Educación quiere venir a Vigo… Ocupar el espacio, ¿verdad?”.
Y a renglón seguido el alcalde acota dos “luchas” más: “La segunda cuestión es que la economía funcione. Yo sé que no es una competencia del alcalde pero es igual. Lo tenemos que conseguir, lo tenemos que hacer. Y la tercera es la renovación de toda la ciudad. Hay que humanizar todo Vigo. Vigo tiene que tener la belleza y la dignidad que todos sus habitantes merecen. Y eso es una revolución. Por ahora hicimos la tercera parte. Queremos hacer un poquito más antes de acabar este mandato. Y en el mandato siguiente ponernos en la renovación de todo Vigo. Y aquí tendrán que aparecer, desde el proyecto Moneo hasta la nueva estación de Ferrocarril, el tren de Alta Velocidad, la ampliación del puente de Rande, las nuevas autovías… ¡Cientos y cientos de calles humanizadas! Las becas de inglés, los parques infantiles, el impulso a la economía… ¡Todo! ¡Y esa es la meta!”, concluye.
Puertas abiertas al empresario
A los empresarios, el mensaje del alcalde de Vigo es: “Yo lo que les digo, y ellos ya lo saben, es que la puerta del despacho del alcalde está abierta para todo lo que necesiten. Que me tienen a su disposición. Y exactamente igual que, en estos momentos, estamos volcados en el automóvil eléctrico en Vigo y que hace un mes estábamos volcados en la fabricación de automóviles en Citröen y hace dos meses en los barcos y hace tres, en el granito y en la industria del granito… Que cualquier empresario de Vigo sepa que cualquier cosa que necesite, sea de la competencia del alcalde sea de la Xunta o del gobierno de España o de cualquier otro gobierno del mundo, que tienen al alcalde de Vigo a su disposición para lo que necesiten. Porque lo más importante es el empleo, son los puestos de trabajo y son los empresarios los que los crean. Y en esa labor de empujar esa ciudad y empujar el empleo, me tienen incondicionalmente a su lado. Es pedirme una entrevista y tienen la puerta abierta. Si nos tenemos que ir juntos a la Conchinchina para vender allí el producto, me voy con ellos”.
El objetivo es que, pasados los años, lo que le gustaría conseguir al actual alcalde de Vigo es que “cuando la gente hable de la ciudades importantes de España, pensará en Madrid, Barcelona, Valencia y Vigo. Eso es lo que me gustaría. Que Vigo ocupe lugar que le corresponde, el cuarto lugar de las ciudades importantes de España. Ese es mi objetivo”, afirma con total convencimiento.
Por eso, la palabra Vigo tiene un significado para Abel Caballero. “Vigo es un proyecto, Vigo es una idea. Vigo es una fuerza de la Naturaleza. Lo que sucede en Vigo, no sucede en casi ninguna ciudad del mundo. La propia capacidad de autogeneración, la capacidad de emprendimiento, la capacidad creativa, la capacidad de moverse en todo el mundo por esta ciudad, muy poquitas ciudades lo tienen. Somos capaces, por ejemplo, en el automóvil –que es una industria competitiva durísima-, competimos con los mejores del mundo. Y en el automóvil están los mejores de todas las industrias del mundo. Pues, competimos con los americanos, con los japoneses, con los alemanes. En barcos, somos mejores que los mejores, somos hegemónicos en algunos sectores. ¿En granito? Ya somos como Carrara. ¿En pesca? Somos los mejorcísimos del mundo. Y ésta es la clave. La clave es que Vigo mantenga toda esta dinámica pero, ahora sí, acompañada de los gobiernos, del sector público…, para que como ciudad tenga aquello que como empresa ya consiguió”.
La "terrible pelea"
A la hora de transmitir unión y lucha por un objetivo común, Caballero Álvarez piensa “me encantaría pero soy escéptico. Y quiero ser realista en esto”. E ilustra. “Acaba de haber una terrible pelea de Cajas de Ahorros en Galicia. Y, en muchas ocasiones, fuerzas muy importantes de esta ciudad se escaparon de la defensa. El partido Popular, el Bloque y… algunos otros sectores se escaparon y no quisieron defender esta ciudad. Y nos dejaron solos algunos. ¡Es igual, la ciudad ganó! ¡Porque la ciudad entera salió a la calle y ganó! Pero fue la ciudad, al margen de muchos de sus dirigentes sociales, políticos y económicos. Y la ciudad se lanzó a la calle y pasó por encima hasta de la Xunta de Galicia. Y eso ¡sí que yo lo echo de menos! Echo de menos que muchas veces no operemos como ciudad anteponiendo los intereses colectivos a las ventajas particulares. Y eso lo tenemos que aprender. En las Cajas de Ahorros ganamos porque la ciudad salió a la calle. Y era una batalla importantísima. Y ya la ganamos. Hoy (por el martes) mismo la acabamos de ganar. Por eso creo que en Vigo tenemos que rehacer nuestro proyecto. La gente normal y corriente defiende esta ciudad con uñas y dientes. A algunos empresarios no los vi. A políticos del PP y del BNG no los vi. Y a algunos sindicalistas tampoco los vi en la defensa de esta ciudad. Espero que corrijan y, la próxima vez, espero verlos”.
Desde el corazón, muchos se preguntan que es lo que le empujó a Abel Caballero a defender el proyecto de las Cajas, ser vigués o ser alcalde. “Me empujó que se querían reír de esta ciudad. Y mientras yo sea alcalde no va a pasar. Cuando haya otro alcalde u otra alcaldesa, es posible. Mientras yo sea alcalde, nadie se va a reír de esta ciudad. Nadie la va a minusvalorar. Ni nadie nos va a quitar lo que es nuestro para llevárselo a otras zonas de Galicia. Para eso que cuenten con otro alcalde, conmigo no”.
Novelista
Caballero tiene también la faceta, la de escritor, novelista. Una de sus obras ‘El invierno de las almas desterradas’ cuenta la vivencia de los gallegos y la República. Sobre ella ha declarado en alguna ocasión que “la gente con esta novela llora”. Y es que rezuma sensibilidad. “Es una novela que tiene que ver con la guerra civil y con aquel drama. Entonces, allí se refleja el sufrimiento de la gente en diferentes momentos. Y, la verdad, es que creo que es una novela llena de sensibilidad porque se fija mucho en el alma de la gente. Qué fue pasando, cómo se fue haciendo y habla de las vanidades, habla de los sentimientos, de los abusos, de los padecimientos…, habla de la opulencia, habla del hambre. También trata el fascismo, el nacismo… de las gentes que amaban la legalidad. Y, al final, creo que sí… que todo el mundo encuentra una parte de su vida, de su familia … en la que se va reflejando. Debo decir que a mí me gusta mucho esa obra. Es una novela que me encantó”.
Para terminar, si tuviera que poner un pie en su retrato como resumen de su lucha y su cariño por Vigo, Caballero dice que no cree necesaria la fotografía y, por tanto, el pie. “En estas cosas soy poco trascendente. Ni siquiera creo que tuvieran que poner mi fotografía en ningún sitio. Uno es alcalde y cuando se vaya se va y ya está. Pero creo que lo importante es que todos sepamos que hay un proyecto colectivo y de todos que se llama Vigo. Eso es lo que quiero que se recuerde al lado de Abel Caballero. ¡Que Vigo es un proyecto colectivo y de todos!”.