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Tui recibió a un Mario Conde sensible, emocionado, lleno de buenos recuerdos y contento de poder contarlo

R.L./GECG - 13/4/2010
Tui recibió a un Mario Conde sensible, emocionado, lleno de buenos recuerdos y contento de poder contarlo
Mario Conde con la capa, la boina y el pergamino de la Confradía Gastronómica do Bo xantar, una vez investido cofrade. R.L.

Mario Conde volvió a Tui el pasado viernes para abrir el corazón a sus paisanos. Lo de menos –sin quitar la importancia que tiene, claro- fue el nombramiento de cofrade de la Confraría Gastronómica do Bo Xantar. Estamos seguros que le apetecía volver y mucho a su tierra natal al ex banquero. Su anfitrión Ángel Alonso no pudo ser más oportuno. Tocó la fibra sensible al presentarlo leyendo una descripción de la infancia escrita por el mismo Conde que emocionó a los presentes. Mientras, desde la silla, acompañado de otros cofrades, escuchaba con ademanes de gentilhombre, y en sus maneras se transparentaba cierto poderío.

 

“Nací en Tui, una preciosa ciudad del sur de Galicia, desembocadura del Miño, frontera con Portugal, sede de Obispado y residencia histórica de la Reina Doña Urraca. Un 14 de Septiembre de 1.948, -fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, una de las pocas obligatorias para los Caballeros del Templo- mi madre corría dando gritos por el largo pasillo de nuestra casa pidiendo auxilio mientras con su mano derecha trataba de empujar hacia dentro la cabeza morena de un niño que nació porque le dio la gana. Mi madre alcanzó a duras penas su dormitorio, se tumbó en la cama, la gente de servicio localizó a Jurado, -médico, falangista, Alcalde de Tui, amigo de la familia- que acudió en cuanto pudo a atender el parto. Demasiado tarde. Cuando llegó, mi madre me había parido, vestido y aseado, y, con esa ternura que solo existe en un momento que –como todos los buenos- dura tan poco, me tenía con ella apretándome contra su pecho. El médico certificó sanitariamente el nacimiento. Así llegué a la vida, saltándome las reglas, organizando un poco de ruido en la tranquila ciudad de Tui que asistía impasible al nacimiento del primer hijo varón de aquel hombre joven, moreno, alto, guapo, simpático, que gozaba de gran popularidad entre los habitantes de la ciudad del Miño. Mi padre llegó a casa tranquilo, sin el menor síntoma de excitación, para contemplar los atributos del recién nacido. Después, como mandaban los cánones de aquellas épocas, se fue con sus amigos a celebrarlo”, leyó Ángel.

 

Después sería el propio Mario con una intervención sin papeles, hablando con el corazón, el que conmovería a propios y extraños. Hubo incluso alusiones directas a personas que le conocen de toda la vida y que, incluso, han conocido a sus padres, y que no se quisieron perder la visita de su paisano.

 

"Cuando me fui de Tui lloraba y decía a mi hermana, en gallego portugués: aquí non chove Pili, e aquí vamos morrer. Viví hasta los siete años, en la Corredera y la familia de mi madre es de Covelo, que perteneció a la provincia de Tui cuando era una de las siete provincias gallegas. Ella me enseñó a rezar en gallego portugués", nos decía ya reclinado en el atril mirando al público en tono de confidencia.

 

Habló también con naturalidad de su estancia en la prisión y no le faltó dar que pensar. "La gente habla de cárcel, pero hay otras muchas prisiones, como las de personas que no tienen trabajo, las que tienen que irse de su tierra. Eso es una forma de prisión".

 

 

E incluso aludió a la muerte, a su muerte, con una reflexión. “Quiero morir aquí. El día en que me muera, que me entierren con mis amores que están en esta tierra". Mario Conde se refería a su esposa Lourdes y a su padre que reposan en el panteón familiar tudense. Antes había manifestado su amor también a la tierra andaluza y para ello recitó a Machado.  

 

Agradeció el ex banquero la investidura como cofrade de la Confradía Gastronómica do Bo Xantar. Modesto, en todo momento, comentó que era una honra inmerecida por su mal paladar. "Mi paladar no aprecia nada, algo que tiene sus ventajas, pues cuando estuve encerrado comía con más facilidad y aguanté...", sentenció con gracia.

 

Mario Conde se encontró a gusto, acogido por sus paisanos. Tanto es así que afirmó que no descartaba algún día volver a tener un hogar en Tui.

 

Aunque no estaba previsto que firmase ejemplares de su último libro, muchos habían llegado con él bajo el brazo dispuestos a hacerse un foto con él y llevarse una dedicatoria de su puño y letra. Y así fue y no menos de veinte minutos, entre bromas y veras. Y, luego, más fotos. Muchos querían hacerse una foto con él ya ataviado con la capa y boina de la Confraría Gastronómica do Bo Xantar.

 

El público se fue y ya quedaron los miembros de la Confraría con don  Mario Conde y dos amigos que él había propuesto, en uno de los cenáculos del Parador de Tui para tener un almuerzo privado. 

Si quiere saber más sobre la Confraría Gastronómica do Bo Xantar, pinche aquí.

 
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