Julio Castro Marcote (Sardiñeiro-Finisterre, 1967), salvando las distancias, es como aquel todopoderoso administrador que gobernaba otrora aquella ‘ciudad en miniatura’ que era el Hospital Real con su cuerpo de sacerdotes, sanitarios, boticarios, contables y sirvientes. Hoy, hotel de lujo, con 56 años de historia hotelera frente a los 511 años de existencia, el Hostal tiene 140 empleados para sus 28.000 metros cuadrados y es uno de los buques insignia de Paradores. Mantiene todavía su conexión con el Camino de Santiago y los peregrinos. Ahora se prepara para ser testigo de la visita del Pontífice de la Cristiandad. Castro Marcote, su director, hombre que podemos decir de Paradores, vive con pasión aquí, día a día, el mundo de la gran hostelería y no le faltan proyectos para integrar todavía más este Hotel en la ciudad y entre los compostelanos. Al fisterrán, de 42 años, el oficio le viene de familia, lo lleva en la sangre, y lo trasmite a su equipo. Fue un placer inolvidable para el Grupo ES. recorrer de su mano un edificio cargado de significado histórico.
No es extraño que se defina como “un hostelero, nacido en una familia de hosteleros. Siempre me ha encantado el servicio, la atención a los visitantes, de los que vienen a conocer una tierra, a vivir una nueva experiencia. Esto lo he vivido en mi familia desde muy pequeño, en Finisterre. Luego he tenido la oportunidad de formarme, de estudiar y entrar en una empresa como Paradores, en el año 96. Y hoy en día estoy en uno de los buques insignia de la red, el Hostal de los Reyes Católicos. Estoy encantado porque disfruto con mi trabajo, me encanta. El Hostal de los Reyes Católicos es un lugar donde uno puede desarrollarse en hostelería, el máximo a lo que puede aspirar uno. El máximo, no por estar en el Hostal, sino porque aquí, en Santiago, en la plaza del Obradoiro recibimos a miles de visitantes, peregrinos… Muchas instituciones, personalidades… que hacen que uno se desarrolle plenamente en su actividad”.
Cuando le nombraron, en julio de 2008, director del Hostal de los Reyes Católicos, para Julio Castro era su segundo paso por este edificio histórico de Paradores, uno de los hoteles más antiguos del mundo. Había estado de subdirector desde el año 96 al 2000. Luego se hizo cargo de paradores acabados de inaugurar (Villalba, Monforte y Santo Estevo). “Después de un periplo de 8 años por otros paradores, mi director general de recursos humanos me anunció que venía para el Hostal y tenía que estar casi en 10 días…”. Por su cabeza pasó: “Primero, una preocupación, porque tienes que mover a toda la familia. Es lo primero que se te viene a la mente. A ver cómo hacemos con las crías… estaba en Ourense. Lo segundo, una satisfacción porque sabía que en Santiago me iba a desarrollar más plenamente en este oficio e iba a tener una mayor actividad. Yo soy muy creativo, pero me gusta estar todos los días con mucha actividad. Entonces, sabía que en el Hostal de los Reyes Católicos lo iba a tener. Luego, también era volver a mis inicios, a mis orígenes. Yo empecé en prácticas, en el año 96, en el Hostal. Entré como becario después de hacer un master de gestión y administración de empresas turísticas. Es decir que empecé haciendo las fotocopias y en dos, tres años me convertí en subdirector. Y eso tengo que agradecerselo muchísimo a la gente y al personal del Hostal que siempre me han apoyado en todas las decisiones y tareas que hubo que hacer. Por eso, volver al Hostal era como volver junto a mi familia, con el equipo que había trabajado, con el que sabía que cualquier proyecto que quisiera impulsar contaría con su apoyo. Y así está siendo. En estos casi dos años que llevo en el Hostal de los Reyes Católicos estoy contentísimo porque proyectos que tenía en la cabeza, siendo subdirector, pero joven todavía en esta empresa y no sabía como impulsarlos, ahora sí. Es como volver a lo mío, con nuevos proyectos y con el equipo que ya conozco y que sé que me respalda”.
Julio habla con calma. Es ameno y va hilando una respuesta con la otra. Parece que podría seguir contestando sin parar a cada una de las preguntas. La entrevista tiene lugar en el salón de lectura del Hostal, tras un periplo fotográfico de casi dos horas por todas las instalaciones de este hotel de lujo.
Un punto de encuentro
Castro Marcote es consciente de su responsabilidad. “Estamos ante los ojos de muchos visitantes. El Hostal es muy reconocido internacionalmente. Y, en muchas ocasiones, ha sido elegido entre los mejores hoteles del mundo. El año pasado, fue elegido mejor hotel del mundo en seguridad alimentaria. Esto es una responsabilidad porque luego los visitantes y nuestros clientes, llegan con unas expectativas que hay que cumplir. Aquí se realizan grandes eventos que pasan a la Historia como cumbres internacionales. Esto hace que tengas que estar muy preocupado para que todo salga bien. Sin embargo, yo lo vivo con una tranquilidad pasmosa. He estado en otros paradores, más pequeños y con menos actividad, donde el director lo lleva todo prácticamente, porque no tiene un equipo de apoyo. En el Hostal el personal es profesional. Hay empleados que llevan más de 40 años. Que han empezado con 15 años y alguno lleva 42 años trabajando en esta empresa. Hay que imaginarse por los distintos tipos de hostelería por los que han pasado a lo largo de estos años. Una evolución que algunos han vivido en su propia carne. Una responsabilidad máxima: saber estar, saber cómo atender al cliente, conocer sus necesidades… Tener un equipo así, ayuda mucho. Las felicitaciones que recibimos de los clientes, día a día, aportan esa tranquilidad de que todo saldrá bien. Uno, cuando piensa en toda la actividad que tiene que desarrollar en un año tan importante como el Año Santo, sería para asustarse, pero yo ya ni lo pienso. Para mi, la hostelería es un día a día. Es algo que todos los días tienen que ser diferentes. A mi me encanta organizar cosas diferentes, atender a clientes muy distintos … Con clientes de Sudáfrica, Japón, América, de Australia, europeos… todos al final sabemos cuáles son sus inquietudes, unos son más parecidos a otros... Y de mis años en el Hostal tengo que decir que las autoridades más grandes, personalidades o instituciones han sido siempre los que más han alabado nuestra labor y los que hacen que nos despreocupemos de esas inseguridades que tenemos en un principio. Si vienen los Reyes, el presidente del Gobierno… son los primeros que, al entrar por la puerta, ya percibes que todo va a salir bien porque ellos mismos te transmiten esa positividad, y te están agradeciendo cualquier detalle que tengas con ellos”.
La oportunidad en los tiempos de la vida, los momentos son importantes, para Castro Marcote. “Yo cuando acabé Turismo en el año 91, estuve trabajando en el extranjero. Fui a Londres, Inglaterra, para mejorar mi inglés y trabajar en lo que apareciera. Trabajé en restaurantes, bares… Después tuve la oportunidad de irme a París… Me presenté en un hotel donde creía que la entrevista era para trabajar allí y resultó ser un casting para Eurodisney. Acudí justo el último día y la última hora. Allí me contrataron y fui a trabajar desde su apertura a Eurodisney, en el 92. Estuve cerca de año y medio. Es decir, no lo esperaba ni yo busqué irme a Eurodisney. Fue una coincidencia, el azar. Necesitaba trabajar y me pareció que en un hotel de alta categoría como era el lugar donde hacían las entrevistas era bueno para mi. De Eurodisney me fui a Berlín. Conocí a un alemán que estaba trabajando … y allí estuve poco después de la caída del Muro, en el 93”. Y, precisamente necesitaba volverme a Galicia como fuera, y después de pasar por Tenerife un año y medio, me vine a mi tierra a hacer un master de Turismo en el año 93. Y justamente, después de unas entrevistas con el director de aquel momento, Julio Gurriarán, que fue también para mí un maestro en los pocos meses en los que coincidí con él, me eligió para hacer prácticas en el Hostal. A las dos semanas decidió que había que crear un departamento comercial, organizar el Hostal, la actividad estaba creciendo muchísimo… y me tocó a mí, sin experiencia de comercial. Entré y tuve que luchar. Y acumulé vivencias siempre muy positivas. En este momento fue cuando empecé a darme cuenta que yo estaba en mi tierra, que era lo que quería; en uno de los mejores hoteles de España y que era mi oportunidad. Tenía que defender mi puesto. ¡Y costaba! Entré en una actividad como la comercial y directiva desconocida para mí. Pues, me lancé y, hoy en día, al Hostal le he cogido mucho cariño. Y no sólo al hotel sino también a la institución Paradores”.
Y añade como quien lo tiene bien experimentado: “Creo que Paradores hace una labor importantísima en lo que es el turismo español. Yo he pasado por muchas compañías privadas antes de llegar a Paradores y … ¡a mi me duele que se transmita esa imagen de que son ‘hoteles del Estado’ o que tenemos una actitud funcionarial! Y yo digo que nunca he visto trabajar en compañías privadas tanto como trabajan muchas de las personas que están en esta empresa, sea en el Hostal o en otro establecimiento de Paradores. Obviamente siempre puede haber algún garbanzo negro…, pero la dedicación y el entusiasmo que pone la gente están muy ligados a esta casa, quieren realmente a Paradores. El personal es el que nos ha hecho a nosotros, a los directivos que llegamos y pasamos, porque vamos de un Parador a otro. El personal es el que quiere a la casa, la defiende y lucha por ellos. Eso es lo que nos transmiten a los directivos. Y aporta mucho para que a uno le guste esta profesión. La hostelería, si a uno no le gustara, sería un trabajo muy sacrificado y penoso. Muchas horas del día las pasamos en el puesto de trabajo. Quien realmente se sacrifica es la familia. Aunque tratamos de aprovechar el tiempo que estamos con la familia para que sean momentos de gran calidad. Pero, realmente a lo que nos dedicamos es a conseguir que los clientes marchen ilusionados. Yo siempre digo que el turismo es como vender ilusiones. Como nosotros, cuando pensamos en viajar o salir un puente corto, vamos con mucha ilusión porque son nuestros días libres. Se crea una expectativa. Por eso, cuando entra el cliente por la puerta tenemos que conseguir que ya viva esa ilusión, que viva una experiencia nueva. Si viene a Santiago de Compostela y se aloja en el Hostal, tiene que experimentar algo distinto a otros lugares a donde va. Para eso trabajamos. Lo primero que sorprende al cliente no es el edificio, no es el gran monumento en el que está alojado, sino desde la primera sonrisa que ofrece el portero hasta la camarera de piso. Esta es la filosofía del servicio. Suelo decir siempre que en la hostelería el que vale, sirve. En el sentido de disponibilidad para servir al cliente”.
Directrices de trabajo
Entonces, interesa conocer qué criterios aplica en su trabajo diario este directivo. “Primero tener un contacto muy directo con todo el equipo. Apoyarte en el equipo. Eso es importantísimo. Si no, uno no podría sobrevivir en esto y más en una continua vorágine. Todos los días tienes un montón de actividades reactivas. Aunque tengas una programación hecha, tienes que delegar funciones en el equipo. Uno por la mañana se levanta ya pensando en las personas con las que está colaborando. Si no, sería un total egoísmo, cada uno en sus cosas pero no sabiendo organizar. Pensar en las tareas que tienes que distribuir al equipo y pensando que el equipo te aporte mucho. Y esto es lo principal, si no, no funcionaríamos. Y más en una empresa como esta que estamos 140 empleados y en la que tenemos que organizar muchas cosas diarias y todas diferentes. Esto creo que es lo principal. Lo otro es tener información, formarse, mejorar, ir viendo lo que pasa alrededor, en el mundo del turismo… Conocer lo que ocurre en la ciudad para comercialmente también poder ofrecer eso. Además yo he tenido siempre mucha inspiración artística –de hecho empecé estudiando arquitectura y tenía que haber hecho Bellas Artes, creo que fue mi error no haberme decidido- y ayuda mucho en los proyectos para desarrollar con el fin de que nuestros visitantes y huéspedes disfruten. Es el caso de iniciativas recientes como el Menú Histórico del Camino de Santiago –A Táboa do Xubileo- o el proyecto de convertir los edificios de Paradores en museos ya realizado en el Hostal. Yo creo que es necesaria la inclinación artística para sacar adelante estos proyectos”.
El Hostal de los Reyes Católicos
El director de uno de los hoteles más antiguos del mundo conoce y explica muy bien todo el significado histórico que alberga este edificio. “El Hostal es la propia historia de lo que es Santiago hoy en día. Es la historia de las peregrinaciones y de este destino. El cliente se va a encontrar con un gran contenido histórico dentro de este edificio. Si nos remontamos al origen del edificio fue fundado en 1499 por los Reyes Católicos como hostal y hospital de peregrinos. Los Reyes Católicos, cuando vinieron a Santiago por primera vez, en 1486, se encontraron una situación paupérrima: que los peregrinos eran curados, atendidos en la propia Catedral. Muchos tenían que dormir en la Catedral porque no había un lugar para acogerlos. Y, de eso, salió esta gran obra. El edifico del Hostal de los Reyes Católicos es hoy la joya del Plateresco, del Renacimiento en Galicia. Es la obra civil más importante del arte renacentista en Galicia. En este sentido, el Hostal es una joya arquitectónica, cargada de Historia y que en el año 1953, después de tener más de cuatro siglos y medio de historia como lugar de acogida y cura de peregrinos, deciden convertirlo en un Gran Hotel. Pero además se decide que fuera el Gran Hotel de Galicia, para acoger todos los eventos importantes. Francisco Franco, ‘El Caudillo’, determina que se convierta en hotel y se convirtió en hotel en solo 9 meses. Y esto es también ya leyenda. Y son 28.000 metros cuadrados, que no son pocos. Esto da idea de la gran importancia que se daba a este hotel para Galicia. Se inaugura el 25 julio, día del Apóstol, de 1954 que es Año Santo. En la inauguración, además de El Caudillo acude el gran cardenal de Galicia, Quiroga Palacios, que, a su vez, invitó a cardenales amigos suyos como el cardenal de Venecia, Roncalli –que fue el primero en alojase y utilizar la habitación del cardenal Quiroga Palacios, cuando el edificio era Hospital Real-. Le cedió esa estancia y el cardenal Roncalli, cuatro años después, fue elegido papa con el nombre de Juan XXIII. Todo esto da idea de la importancia del edificio. Quería que fuera el hotel más importante de Galicia y el hotel más importante de la red de hoteles del Estado. En aquel momento existía Entursa, la Empresa Nacional de Turismo, a la que pertenecía el edificio y, por otro lado, Paradores. En el año 86 todo pasó a Paradores. El hostal se convirtió en ‘una escuela’ –así lo dicen los empleados que llevan muchos años- de hosteleria. Todos venían a aprender y a aprender la gran hostelería, el máximo nivel. Fue escuela también para los médicos que a principios del siglo XX cuando se construyó la Facultad de Medicina, al lado del Hospital Real, para que todos los médicos de la gran facultad de Medicina hicieran sus prácticas para atender a todos los enfermos que se alojaban allí (antes de ser hotel). Esto hace que queramos mantener ese simbolismo y leyenda del Hostal. No podemos defraudar. Esto es lo que se van a encontrar los clientes”.
Habitaciones con significado.
El Hostal de los Reyes Católicos tiene habitaciones con mucha historia por la relación con los que las ocuparon. Julio Castro nos conduce a través de estas estancias y nos desvela algunos de sus secretos.
“La habitación del Cardenal se le llama así a la 329. Está en la tercera planta, la planta más noble. Allí estaban situadas todas las enfermerías del antiguo Hospital Real. Por eso los techos eran más altos, con grandes ventanales para que circulara bien el aire… La 329 tiene unos 100 metros cuadrados, sin división en estancias, con una gran galería que mira hacía el Oeste, hacia el monte Pedroso. La puesta de sol desde allí es impresionante. Ya es impresionante en la plaza del Obradoiro ver cómo la fachada de la catedral cambia de colores con la puesta del sol. Pues, desde la 329, entra muchísima luz en esta habitación de la que destaca también su artesonado. Lo importante es la historia que tiene. Cuando el hotel era hospital Real, ahí había una pequeña estancia que el cardenal Quiroga Palacios de vez en cuando utilizaba, aunque aquí al lado estaba el palacio arzobispal, y tenía su pequeño despacho. Y cuando se inauguró como hotel había que llamarle la habitación del Cardenal. Esta fue la habitación que decía que el cardenal Quiroga Palacios cedió al cardenal Roncalli para descansar. Por eso ahora decimos que esta habitación el primero que la usó fue un Papa antes de ser Papa, Juan XXIII, en 1958”.
Más habitaciones con significado. “La 301 hoy le llamamos la habitación Real o suite real y, antiguamente, era la suite de El Caudillo. En 1954, cuando se inauguró el hotel fue la primera que usó él. En la obra arquitectónica ya se diseñó con este fin. Franco entraba por una puerta independiente de la puerta principal que es la única, junto con la principal, que da a la fachada del Obradoiro, la de la antigua inclusa. Entraba y tenía un ascensor que le subía directamente al zaguán de esa habitación. Y, al estar en una esquina del edificio, en la planta segunda, tenía cierta independencia que facilitaba el control de la seguridad. A lo largo de estos ya 56 años, con las obras, hubo ya alguna pequeña modificación. Pero es una habitación histórica y ahora la habitación de los Reyes que también utiliza la casa Real, cuando vienen a Santiago”.
“Hay muchas más ‘habitaciones únicas’, como les llamamos. Otra podría ser la 124. Es una habitación, con bóveda de piedra y sobre una columna hay una inscripción que recuerda que este era el despacho y nicho del administrador Neira del Hospital Real. Es decir que allí estuvo enterrado el propio administrador, uno de los administradores del siglo XVIII, y quiso ser enterrado en esa estancia. Cuando se convirtió en hotel el edificio, se retiraron los restos pero la inscripción sigue sobre la puerta. Es curioso porque a los clientes les hace gracia y lo comentan: -¡Oiga, aquí pone nicho! ¿Dónde está?”.
“La habitación 123 está en la zona de otras estancias de mayordomía del Hospital Real que también tienen mucho encanto, en la parte baja con entrada por el claustro”, explica el director.
Preferencias de los clientes
Los clientes también tienen sus preferencias. Julio explica como han tenido un cliente durante 8 años. Era un político. “Escogió una habitación que da a la plaza del Obradoiro. Este edificio es un gran monumento pero tenemos la mala suerte de que sólo tiene 5 habitaciones que dan a la plaza del Obradoiro. Todos los balcones que vemos en la fachada principal, a nivel de la tercera planta, todos son comedores, excepto la esquina pegada a la Catedral que es el balcón de la Suite Real. Las habitaciones de la 201 a la 204 son las que están bajo la balconada y dan a la plaza. Estas habitaciones son las más solicitadas y, cuando hay algún cliente que viene habitualmente, siempre quieren esas. Hay clientes de Galicia como presidentes de alguna Fundación o que tengan que ver con cosas importantes como la ciudad de la Cultura o el Xacobeo, y siempre nos piden una de esas habitaciones”.
Volviendo a ese político que vivió durante 8 años en el Hostal de los Reyes Católicos tuvo que ser muy dura su despedida. “Desafortunadamente no estaba yo en el Hostal cuando se marchó. Coincidí con él en el año 96. Yo creo que se tuvo que marchar muy apenado. El personal también. Tenemos trabajadores del Parador como Enrique el conserje que tenía amistad con él y estaba afectado el día en que se despidieron. No sé ninguna frase del momento, pero los sentimientos tuvieron que aflorar muchísimo por parte de él y de las personas que estaban más en contacto con él (la camarera de piso, la que le planchaba la ropa, los conserjes). Alguno me tiene dicho que … por la soledad de la persona que vive fuera de su casa…, a veces, los dos estaban hasta la una o las dos de la madrugada charlando… La habitación queda justo encima de la recepción. Es bajar un momento, charlar y volver a subir.
Una cliente especial
De la Reina Sofía, Julio recuerda un sucedido que manifiesta a las claras la categoría de la Reina de España. “Corría el año 99, tenían un almuerzo en el Comedor Real, el comedor pequeño, en una mesa imperial, con gente de la Casa Real… Era una comida, digamos, familiar, antes de marcharse. Y al levantarse había una camarera y un camarero que estaban de pie, distraídos, mirando para otro lado. La Reina les estaba diciendo, adiós, que me voy… despidiéndose de todos y ellos no hacían caso. Tuvo que acercase doña Sofía a ellos y decirles: bueno, que me vengo a despedir… De forma muy agradable, tanto es así que los camareros quedaron colorados”.
“Siempre, siempre, los Reyes cuando vienen quieren hacerse una foto con todo el personal. Son ellos los que la piden. No es iniciativa nuestra. Dicen: -Director, a ver en qué momento podemos hacernos una foto con todos… 0en el zaguán. Y siempre se despiden muy amablemente. Es la actitud de la familia Real que por dónde van dejan huella. Y yo, cuando sé que están en Santiago, me apetece mucho saludarlos…”
A Julio no le faltan referencias de otras épocas en el Hostal. “Fuera ya de mis vivencias –que yo no puedo recordar- en final de los años 50 y los 60, el Hostal tenía clientes que se alojaban aquí varios meses. Era gente con dinero como marqueses, condes… Desde aquel entonces la hostelería ha cambiado mucho. Estos espacios se han popularizado… El personal más antiguo del hostal me cuenta que, en los años 50 o 60, la habitación del Hostal valía más que lo que ganaban ellos al mes… La gente normal no se podía permitir… y los que venían eran gente de alcurnia y de alto poder adquisitivo. Que vivían en castillos o palacios y que decidían estar 3 o 4 meses de vacaciones en Santiago, en el Hostal. Entre ellos había gente muy amable, me comentan. Tenían un trato intenso con el personal; también esto era una gran escuela de hostelería y había muchísimo personal que los podían atender a las mil maravillas. Aunque yo no recuerdo nombres, me cuentan que algunos se despedían con cariño, les enviaban cartas, dejaban la habitación reservada de un año para otro, y a lo largo del año escribía al director, enviaban fotos que se habían hecho en el Hostal para dárselas a fulanito de tal… Como esto hay muchísimas personas que han vivido el Hostal, han querido al Hostal y a su personal… han enviado recuerdos. Incluso llegaban a enviar regalos o felicitaciones por el aniversario de boda de trabajadores del Hostal o del cumpleaños o santo… Eso se daba más antes, pero todavía hay clientes que te llaman para felicitarte el cumpleaños, el santo y no a mí sino a cualquiera del personal. ¡Debería ser al contrario porque, muchas veces, nosotros nos olvidamos de tener esos detalles con los clientes! Es también por el ritmo de trabajo. Lo podríamos hacer porque tenemos las fichas…, pero lo que tratamos de hacer es que se vayan encantados y ese es el mejor recuerdo que ellos pueden llevar.
Restaurantes
Los restaurantes del Hostal quedan justo en los sótanos del edificio. Lo que se ve desde la plaza del Obradoiro, la planta cero. El monte Lebredón iba cayendo hacia abajo y hubo que hacer una explanada para la plaza del Obradoiro en la que trabajaron canteros. A la altura de la Costa do Cristo que baja, está la entrada al restaurante 'Enxebre' y, unos metros más abajo, por la entrada de carruajes, la del 'Restaurante dos Reis'. Este último es el espacio con más leyenda vinculada a la historia tenebrosa del Hospital Real. Hoy en día se ha transformado en el restaurante de lujo del Parador. Tiene acceso también por el zaguán principal, a mano izquierda, entrando por el salón y bajando las escaleras, hay una sala abovedada con arcos de medio punto, que era el depósito de cadáveres del Hospital Real. En un hospital de peregrinos medieval cientos de personas morían al año. Sería una actividad constante. Los peregrinos que fallecían, la mayoría extranjeros, nadie venía a reclamar su cuerpo. Los bajaban a la sala de autopsias que era donde ahora está el restaurante 'Enxebre', al lado del Restaurante dos Reis. Luego pasaba al depósito de cadáveres –actual Restaurante dos Reis- para embalsamarlo o ponerlo en un féretro y salía, por la zona de carruajes, a la Costa do Cristo hacia la muralla. Todavía existía a Porta do Cristo que era una de las puertas de la ciudad medieval. Llegaba al cementerio del Hospital Real que estaba al lado de la iglesia de san Fructuoso, detrás justo del edificio del Concello o pazo de Raxoi. Esta es la historia de los restaurantes. Uno a veces piensa que no debe contársela a los clientes porque es donde comen hoy en día y, sin embargo, les encanta que se lo cuenten”, asegura Julio.
Pero el hombre es animal de costumbres y si algunos se apegan a una determinada habitación, en el restaurante sucede algo parecido con determinadas mesas. “El presidente de la Real Academia Gallega de Medicina, José Carro Otero, una persona muy querida por nosotros porque siempre ha sido un gran defensor de esta casa, le preparamos siempre la misma mesa. Es una persona que ha trabajado en esta casa, estudiado en la Facultad de Medicina y aquí también ha hecho prácticas”.
“Hay cuatro mesas nobles en el Restaurante dos Reis, en el Hostal. La del centro, a mano derecha, que preside un escudo Real de los Borbones en la pared que Carro Otero utiliza siempre cuando viene con sus invitados, incluso si viene solo, aunque sea una mesa un poco grande, se la ofrecemos. También a lo largo del tiempo y, hoy en día, hay músicos importantes que dirigen orquestas también famosas que se alojan aquí cuando están en Santiago y que cogen la mesa del fondo a la izquierda que es un poco más retirada...".
Restauración
“Lo que más salida tiene es la cocina gallega”, adelanta Julio Castro hablando de lo que piden los clientes en el restaurante del Hostal. Por ejemplo, tenemos que tener el caldo gallego todo el año… Muchas veces algunos dicen… el caldo, ¿en verano?, con el calor que hace… Pero, es que lo piden, lo piden. Muchas veces el lacón con grelos se alarga de temporada y llega el mes de junio, julio y uno piensa que habrá que sacarlo de la carta… y son platos que piden muchísimo. Como tenemos muchos visitantes de fuera lo que más piden es pescado. El visitante externo a Galicia sigue identificando esta tierra con los grandes pescados y mariscos. Los pescados más demandados son el rodaballo, la lubina y un plato ‘histórico’, basado en recetas antiguas, que llamamos ‘A caldeirada dos Reis’. Es muy apreciado, tiene un coste algo elevado por la calidad de sus ingredientes, bogavante, vieira y rodaballo, todo de la ría. Vendemos muchos platos y, la verdad, es que nos da muchas alegrías porque es un plato caro. Pero la gente quiere probar un plato de grandes productos gallegos de la ría …”.
Música en Compostela
Luego están los eventos que acoge el Hostal de los Reyes Católicos. Y, entre ellos, destaca el más veterano, Música en Compostela. “Este evento se ha celebrado ininterrumpidamente desde el año 1958. Todos los meses de agosto se celebran los cursos internacionales de música en Compostela. Hubo grandes maestros que impartían sus clases como Andrés Segovia. En el ‘Observatorio de Agonizados’, una pequeña estancia del Hostal, era la sala donde se daban y se siguen dando las clases de guitarra. En el año 58, buscando el maestro Segovia una sala con buena acústica para sus clases de guitarra, encontró que era esa. Esta sala, el Observatorio de los Agonizados, en la época del Hospital Real, era un lugar que se utilizaba para que los moribundos pudiesen seguir la santa Misa, escuchar y ver, cuando ya no podían bajar a la propia capilla”, ya que a través de una puerta-ventana que da a la capilla Real del Hostal se podía seguir la celebración. “Esto demuestra la buena acústica de esa sala”, concluye Castro Marcote. “La anécdota es que el maestro Segovia pedía un colchón, y había uno del Hostal justo con las medidas de esa puerta-ventana, y se lo poníamos allí para mejorar todavía más la sonoridad y evitar que entrara un sonido de fuera”.
“En la sacristía baja, de la capilla Real, y allí también se dan los cursos de guitarra. Desde el año 58 hasta el año pasado, 2009, -y este año que volverán y ya lo tienen reservado- es el evento más importante unido a la historia del Hostal estos cursos Internacionales de Música en Compostela y el Hostal unido a ellos. Alumnos de todo el mundo siguen acudiendo a este prestigioso curso”.
Parador museizable
Para encontrarse con la historia del Hostal se ha realizado recientemente un trabajo muy interesante y práctico. “Es un proyecto global de Paradores. Es decir, se encuadró dentro del Plan Estratégico de Paradores 2009-2012. Yo creo que era algo que estábamos demandando hace tiempo y por fin se han cogido las riendas y se ha hecho realidad lo de convertir nuestros Paradores en Paradores-Museo. Yo en todos los Paradores que he estado, muchas de las horas de la semana las he dedicado y las dedico, a explicar la historia de los edificios a los clientes. Cuando te preguntan por algo, no puedes negarte a enseñarle… y se saca el tiempo de dónde sea para ilustrar a los visitanes o huéspedes. Hasta hace poco hacíamos unas fotocopias, algún folleto impreso… con la historia del Hostal o de los edificios de Paradores, pero había que buscar una fórmula para que los visitantes y los clientes del Hostal recorriendo el edificio pudieran conocer la historia. Esa fue la idea: crear el producto Paradores-Museo. Fue una labor ardua y trabajosa. Primero se buscó toda la información histórica sobre el edificio, y se contactó con las instituciones relacionadas con el Hostal… Tengo que dar muchas gracias a mucha gente que nos apoyó como el presidente de la Academia de Medicina, José Carro Otero, que nos ayudó muchísimo y que siempre ha estado unido a la historia del Hostal. También estamos agradecidos al profesor Andrés Rosende Valdés que ha escrito, en 1999, un libro impresionante sobre la historia y la arquitectura del Hostal, ‘El Grande y Real Hospital de Santiago de Compostela’. El Consorcio de Santiago nos ha ayudado mucho… con fotos e imágenes antiguas… La Universidad de Santiago siempre unida a la Facultad de Medicina…. Incluso nos han dejado fotografiar cuadros del primer administrador del Hospital Real, Diego de Muros. Al Museo do Pobo Galego que aloja todos los bienes que tenía el Hostal Real, ya que en el último siglo la propiedad del Hospital era de la Diputación Provincial, y el museo también depende de ella. Pasaron allí y aquí quedó el edificio vacío y hubo que decorarlo. El Museo do Pobo Galego nos facilitó poder sacar imágenes de objetos. Nos ayudó también Turismo de Santiago. Todo esto documentado con la bibliografía sirvió para hacer un gran estudio que después sirviera para comunicar a través de placas informativas –un total de 79- ese contenido. Este proyecto de Red, el primer Parador que se convirtió en Parador-Museo fue el de Santo Estevo –antes monasterio benedictino situado en plena Ribeira Sacra- y el Hostal de los Reyes Católicos fue el segundo. Nosotros queríamos convertirlo en Parador-Museo para el Año Santo. El próximo será el parador de Granada. Y serán museizables entre 40 y 50 establecimientos de la red de Paradores que son los que tienen más importancia arquitectónica-histórica”.
Clientes no caprichosos
Contra lo que se piensa, los clientes no son tan caprichosos como se tiende a creer. Suelen pedir cosas muy corrientes. Incluso afamados artistas son más normales de lo que se cree. “Además de grandes personalidades, cualquier artista que venga aquí a Santiago, a cualquier evento, probablemente se aloje en el Hostal. Siempre se ven o leen noticias sobre grandes artistas que tienen excentricidades… y piden… Yo puedo decir que nunca jamás nadie nos ha pedido nada fuera de lo común y de artistas de los que se había dicho que en el hotel tal mandó cual… Han estado los Rolling Stones, en el año 99 que ofrecieron un gran concierto. Me impresionó la actitud de Mick Jagger que venía flanqueado por ‘dos armarios’ (guardaespaldas) negros y pensé que ni podría saludarlo. Me sorprendió que nada más entrar por la puerta principal con los dos, intuyó que yo era el director y se acercó a mí, luego lo acompañé hasta la habitación; se interesó por la belleza arquitectónica de los claustros, le expliqué la historia, y al llegar a la habitación del Cardenal y quedó impresionado… Yo le dije: -Bueno, usted estará acostumbrado a estar en hoteles más lujosos… Sí, había estado en hoteles lujosos pero nunca en uno con la carga histórica de este. Así me lo hizo saber. Claro, esto te marca mucho y te sorprende. Y así otras personas que se quejan por tonterías, te hacen reflexionar mucho. En ocasiones la gente más importante no es la que más demanda, si no al contrario.
Y ahora se refiere a “nombres que ya no están con nosotros como Anthony Quinn que estuvo, también en 1999, grabando una serie sobre el Camino de Santiago. Le dimos la habitación más bonita, la del Cardenal y, sin embargo, quedamos muy apenados porque el colchón era muy incómodo para él. Y tuvimos que ponerle, en esa cama muy encajonada y con dosel otro colchón por encima e instalarle un altillo para subirse todos los días. Son cosas curiosas que quedan en la memoria".
Almuerzo a peregrinos
Es muy conocido que cada día, en el Hostal, se les da de comer a 10 peregrinos. “Fue una decisión que se tomó en el año 54, con el cardenal Quiroga Palacios asistiendo a la inauguración. Se consideró que era una pena peder la relación de este edificio con la hospitalidad a los peregrinos. Porque se iba a convertir en un hotel de lujo para gente que se lo pudiera permitir. Ese mismo día de la inauguración se tomó la decisión de que se iba a mantener la tradición y de alguna forma había que reducirla, simplificarla porque sino ya no tendría la función de hotel de lujo. Se tomó la determinación de que como el antiguo Hospital Real aparte de hospital era posada donde durante un máximo de tres días se le daba posada y comida a los peregrinos, en el Hostal se mantendría ofrecer la comida a diario para los diez primeros peregrinos. Y así ha llegado la tradición hasta hoy en día”.
“Yo creo –afirma el director del Hostal- que es una decisión importante. Hace que el Hostal siga manteniendo esa relación con el Camino y con los peregrinos. Tenemos infinidad de libros con firmas de peregrinos. Cada tres, cuatro o cinco meses se van cambiando los libros y los ejemplares pasan al almacén. El 80 % de los que vienen al Hostal son extranjeros, hasta de Japón. Y agrada muchísimo que agradezcan el trato y nosotros buscamos mejorar la atención. La finalidad era que los peregrinos pudieran vivir la experiencia de estar aquí, en el Hostal, no como un cliente de lujo sino su relación con el personal de la casa. Ellos disfrutaban –en los primeros 30 años del Hostal- con el personal de comedor. Luego se les hizo un comedor sólo para ellos, pensando que necesitan compartir, con tranquilidad, sus experiencias con otros peregrinos y evitar las preguntas del personal. Por eso se contruyó un comedor, el comedor de peregrinos, al lado del comedor del personal. Nosotros los recibimos todos los días a las 9 de la mañana, para el desayuno, a las 12 para la comida, y a las 7 de la tarde para la cena. Les acompaña un botones al comedor que les enseña dónde está la cocina de personal y es un self-service igual que todo el personal del Hotel. Cogen un primer plato, un segundo, el postre y la bebida, y van a su comedor. La verdad es que siempre, siempre han respetado muchísimo las normas. Siempre agradecen muchísimo, independientemente que les guste o no la comida. Es una comida frugal. Un menú que cambia a diario, porque es la dieta del personal del Hotel. Todo va basado en verduras, pastas, carnes, pescado …”.
También peregrino
Julio confiesa que a él le encanta el Camino. “Lo he hecho siete veces en distintas zonas. En el año 98 me encontré con unos peregrinos que venían de Alemania por el Camino de Santiago. Nos hicimos amigos y caminamos juntos las últimas etapas. Yo estaba de subdirector en aquel momento en el Hostal y me dicen, casi llegando a Santiago, ‘-Hemos leído en esta guía que en Santiago, en el Hostal de los Reyes Católicos, le dan de comer a los peregrinos…¿sabes algo? ¿es verdad?’. Y yo les dije: -Hombre, sí que lo se. No lo iba a decir pero, como sé que vais a venir, por si me veis allí, yo soy el subdirector del hotel. Se llevaron una gran sorpresa”.
La visita del Papa
El director del Hostal de los Reyes Católicos afirma que la visita, el próximo 6 de noviembre del Papa Benedicto XVI, “es importantísima. Ya no sólo para el Hostal porque sabemos que va a estar aquí al lado... Nuestro edificio estará controlado y protegido y algún evento habrá que organizar. Yo ya me he puesto a disposición de nuestro querido Arzobispo, Julián Barrio, ante cualquier necesidad que pueda tener nosotros estaremos encantados de ayudar. La venida del Papa supone un espaldarazo al Año Santo Jubilar y el Xacobeo porque la visita del Papa tiene una trascendencia mundial. Esto va a ser un impulso para Galicia y Santiago, sobre todo pasado el Año Santo. Además, que se celebre en noviembre es un momento muy oportuno, es una época de baja ocupación y quedará Santiago y el Papa en la retina de muchas personas de todo el mundo que hará que tengan esas ganas de visitar Santiago porque, si el Papa ha ido, es porque algo importante hay en la ciudad”.
Hostal y los compostelanos
El gran proyecto de Julio Castro Marcote es que el Hostal sea parte de los compostelanos. "Nosotros no somos un hotel más. Somos una institución que ha nacido aquí para los peregrinos, que hoy en día es un hotel de lujo y que los compostelanos tienen que sentirse orgullosos de ello. ¡Tienen que vivirlo y disfrutarlo! Es decir, me encanta que los habitantes de Santiago vengan a conocer la historia de este edificio. Me dicen todas las semanas algunos que no se imaginaban que tal acontecimiento hubiera tenido lugar en el Hostal. Esto ya no es sólo iniciativa del Hostal sino de Paradores, acercar nuestros edificios-monumentos a la gente para que se sienta orgullosa de ellos. Y que utilicen el Hostal para hacer eventos que antes podían haberlo visto inaccesible y no es así".
Por otra parte, existen proyectos de mejorar instalaciones, porque además es imprescindible hacer mejoras. Están recogidas en el Plan Estratégico de la Red de Paradores o en los planes de inversiones. Nosotros tenemos ahora prevista una inversión importante para el 2012. Y sobre todo ahí entrará este proyecto que a ver si conseguimos hacerlo. En la parte Oeste del Hostal, en la zona que le llamamos el Corralón, que hace medianera con las casas de la calle Carretas, ahí estaban las antiguas viviendas de los médicos del Hospital Real. Ahí hay un gran jardín, en el interior, precioso. Es casi como un bulevar, dentro de la ciudad histórica, que se puede entrar por la Costa do Cristo y salir por la calle San Francisco. El edificio del Hostal está separado unos 6 o 7 metros de la Facultad de Medicina y eso es un callejón que también está cerrado. Mi gran proyecto podría ser eso: abrir una nueva calle de la ciudad, el bulevar y tener en esas antiguas casas de los médicos algo. Puede ser un bulevar comercial o tener un complemento para nuestros huéspedes como un spa o algo de termalismo. Si se realiza este proyecto, será una gran apertura del Hostal a la ciudad de Santiago.
Para terminar, Julio Castro Marcote se pone en el hipotético caso de que si dentro de unos años pusieran su fotografía en una pared del Hostal y aventura el pie de foto que le gustaría leer: “Para mi gente: ¡gracias por hacerme disfrutar de todos estos años!”.