Es un hombre elegante, afable, educado, de conversación agradable. Ha llegado a la Autoridad Portuaria de Villagarcía y se está empleando a fondo en su papel. Parte de una realidad difícil pero su tesón, su trabajo en equipo y su claridad está llamado a abrir paso a Villagarcía en los tráficos portuarios. Se ha parado dar unidad al equipo en el que cita siempre a los 80 trabajadores y a los que motiva a diario con su presencia y aliento. Y es que no es un hombre de refugiarse en el despacho. De hecho utiliza una sala de trabajo donde los consejeros entran y salen como por su casa. Y, en verano, traslada la oficina al jardín y allí despacha como si nada. Desde su llegada hay nuevas normas de funcionamiento en la casa y un nuevo estilo de trabajar que ha mamado de la empresa privada. Javier entra en todos los temas, manteniendo claras las prioridades, desde la limpieza de exteriores a la remodelación del edificio de la Autoridad que durará un año en el que mientras tanto desarrollarán el trabajo en instalaciones de la Comandancia de Marina. No busca el lucimiento personal y siente la responsabilidad del cargo que para él es una verdadera carga no exenta de responsabilidad. Javier Fernando Puertas Castillo es un hombre de familia, cuenta con ella –Arancha y sus tres hijos- y también cuenta con la complicidad de ellos para ejercer con dedicación y entrega total la encomienda directa del presidente Alberto Núñez Feijóo. No es un político ni tan siquiera un técnico. Le preocupa la comercialización del puerto y su imagen... Es un presidente de la autoridad portuaria que sin duda dejará una indeleble impronta.
Durante 2010, el puerto de Villagarcía fue responsabilidad tan solo los últimos meses del año de Javier F. Puertas Castillo, actual presidente de la Autoridad Portuaria, que fue nombrado en agosto de 2009. A falta todavía de la memoria portuaria de 2009, que él asegura se va a publicar en este primer trimestre del año frente a la inercia tradicional de hacerlo en septiembre u octubre, señala al Grupo ES. los temas principales de desarrollo portuario villagarciano. La realidad es que “este puerto tiene una serie de hipotecas o embargos que nos limitan”, empieza con valentía a desgranar lo que no quisiera para este puerto. Y a renglón seguido señala la crisis que vive la nación y que, precisa, “vivimos desde 2007 y afecta sobremanera”. Y se extiende, como no podía ser de otra forma, sobre las empresas del ‘hinterland’ “de las que vivimos” y que “si no tienen actividad es imposible que nosotros generemos tráfico”.
"No soy pesimista"
El presidente de la Autoridad Portuaria villagarciana deja claro que, a pesar de todo este negro diagnóstico, “no soy pesimista” y “la realidad” que “anticipé, cuando llegué aquí” es que 2009 sería un año “durísimo” igual que lo será 2010, vaticina. Y todavía enumera otros “lastres” del Puerto de Vilagarcía como la quiebra y el concurso de acreedores de la empresa de la Terminal de contenedores. “Tenemos 40.000 metros cuadrados de puerto que no nos generan ingresos y cuya deuda consolidada puede superar ya el 1,5 millones de euros con creces, que además no aportan valor añadido. Al estar en concurso de acreedores estamos limitados judicialmente. Y, desde el 1 de septiembre, hemos activado un protocolo proactivo en todas nuestras gestiones con esta empresa”. A la vez reconoce Puertas Castillo que “un puerto sin contenedores es un puerto sin futuro. Nuestra Terminal de contenedores está bloqueada. No la podemos utilizar”. Y añade: “Esto desde el punto de vista de tráficos, de volumen de toneladas para nuestro hinterland es un lastre extraordinario”. Puertas describe otro “lastre” esta vez mediatizado por los medios de comunicación y “que no es cierto”. Los depósitos de Finsa-Foresa, según la sentencia que cumple la empresa, no abastece a terceros, y sí aporta combustible para el consumo de fábricas. Esto hace que esta concesión esté al 20 o 25 % de sus posibilidades. Y la falta de “estos dos grandes pulmones (contenedores y depósitos) …es un lastre para el puerto de Villagarcía”, asegura a vuela pluma Puertas Castillo.
Por eso, frente a todo esto, la receta de Javier F. Puertas Castillo desde que llegó al puesto es “fijarnos sólo en el mes en curso”. “No perder tráficos en el último cuatrimestre del año y tratar de conseguir, cada día, 1.000 toneladas de tráfico”. Y todo es importante. “Nosotros al hablar de toneladas debemos irnos a lo pequeño. Esto nos ha permitido conseguir que, los dos meses del último cuatrimestre de 2009, hayan sido los mejores del año y hemos conseguido recuperar dos puntos de desviación con respecto a la situación a 31 de agosto”. Y con orgullo del sano añade: “Hemos recuperado más de 11 puntos con respecto a las previsiones”. En resumen, estamos “satisfechos a tenor de cómo ha terminado el año ya las circunstancias que vivimos”.
Esta es la lucha de Javier F. Puertas Castillo que a la altura de sus 50 años, tras trabajar en El Corte Inglés de Vigo y en Caixanova tanto en Lalín, como en Villagarcía y Pontevedra, ha cogido el toro por los cuernos al asumir esta responsabilidad como cabeza de la Autoridad Portuaria de Villagarcía. Es un hombre de equipo que sabe delegar y exigir responsabilidades y para quien este cargo es algo muy importante en su vida.
Potencial de los gallegos
Puertas Castillo se define como “gallego muy orgulloso de ser español. Y como gallego que soy, el primero de mi familia ya que ésta vino de Santander, no puedo olvidar las recomendaciones que me hacía mi abuelo y mi padre, ya fallecidos. Como gallegos tenéis una potencia, una valía extraordinaria, pero sois incapaces de demostrar en Galicia vuestro potencial. Curiosamente los gallegos tenéis que salir de Galicia para demostrar el potencial del lobby gallego. Ese es un problema que tenéis, Javier. Esto me decía mi abuelo y mi padre”.
Y, claro, esto le ha marcado de por vida. “Me ha hecho ver a Galicia desde el contexto de España. Esta es la definición global”, precisa.
Y, seguidamente, aporta otra definición más pegada al terreno: “Javier Puertas es un hombre agradecido a Villagarcía. Llegué aquí hace 26 años. Ha sido el lugar de cobijo de mi mujer, de mis hijos. Nos han tratado maravillosamente bien. A la vez, soy vigués (de nacimiento) y me siento muy orgulloso, pero Villagarcía y Lalín han sido partes decisivas de mi vida. Entonces, podría decir que Javier es un villagarciano que está en deuda con Villagarcía. Que es una persona que comete errores, que todos los días se equivoca muchísimas veces, pero que los asume e intenta rectificarlos. Que es una persona que va de cara. A mi se me ve venir para lo bueno y para lo malo. Lo hago con sinceridad. Intento no molestar a nadie, aunque reconozco que a veces tengo exceso de fuerza en mis expresiones, pero es motivada por mi sinceridad. Creo en la amistad, pero sobre todo creo en las personas”.
Por eso, confiesa que “no valdría de nada la figura del presidente, sin las 80 personas que trabajan aquí empezando por los amarradores de los muelles”.
A Javier F. Puertas Castillo, cuando tomó posesión de su cargo, se le pasaron por su mente muchas cosas. Tras los días previos “de si me venía o no me venía al puerto de Villagarcía, hubo dos puntos de inflexión. Uno, cuando el presidente Feijóo me requirió para que fuera a Santiago para conocerme en una entrevista de 15 minutos y fueron dos horas y media. Me dio una impresión como persona, directivo empresarial y como dirigente, extraordinaria. Salí de allí feliz, porque me permitió decirle lo que yo creía, darle mi opinión y lo que él me preguntó con total libertad. Y me hice dos reflexiones que luego comenté con mi esposa: la primera, Galicia está en buenas manos; realmente me quedé sorprendidísimo de esa otra faceta de ese hombre, alejada de los efectos mediáticos, de cómo es en su día a día, viendo como resolvía situaciones. Y, la segunda, está claro, Arancha, no voy a ser presidente del puerto ya que he dicho todo lo que él me ha preguntado y, a lo mejor, hay cosas que no encajan dentro de este contexto político-empresarial que es un Autoridad Portuaria. Este fue el momento más álgido de todo lo que viví”.
Con Núñez Feijóo
Y añade otro instante inolvidable. ”Un momento en el que me di cuenta de que me cambiaban muchas cosas fue cuando me anunciaron: -Javier, mañana sale en prensa tu elección por parte de la Xunta. Yo les dije: ¿Pero no quedamos en que iba a ser tal día…? Y me contestaron: -No, tiene que ser mañana”. En ese momento Puertas Castillo estaba como asesor técnico en la Federación Española de Balonmano. Y justo “cuando estaba en una asamblea ordinaria de la Federación Gallega, tuve que parar la reunión y convocar un consejo extraordinario, y presentar mi dimisión. Me emocioné, como no podía ser de otra forma y manera, pero me di cuenta de que algo empezaba a cambiar. Al día siguiente, domingo, los teléfonos sonaban y ya me dediqué a atender a los medios de comunicación. ¿Felicidad? Sí. Pero responsabilidad extraordinaria. Nunca en mi vida, y he tenido muchos nombramientos dentro de mi carrera en El Corte Inglés y en Caixanova, pero nunca he sentido tanto el peso de la responsabilidad como en este caso. Porque no es sólo una responsabilidad profesional. Es una responsabilidad social, humana, personal. Representas no sólo intereses económicos sino objetivos gallegos, para la ciudad, para los ciudadanos… es un compendio de circunstancias difícil de priorizar”.
El presidente de la Autoridad Portuaria no se hizo a si mismo promesas para su mandato. “Compromisos, todos. Con distintos sectores. Creo que promesas para conmigo, ninguna. No necesito hacerme ninguna promesa. Necesito comprometerme, primero, con el personal del Puerto, fundamental. Con todos, con los 80. Lo primero a lo que me he dedicado es a conocerles uno a uno. A todos. Y visitarlos en sus puestos de trabajo. Compromiso también con los clientes, con los que componen la familia portuaria. Soy el primero en visitar, todos los días que puedo, todos los muelles. Mancharme los zapatos y mojarme con ellos. Ver el otro lado de la Autoridad Portuaria. Salir del despacho… Compromiso también con el sector productivo. Creo que tenemos una de las mejores rías del mundo, posiblemente una de las más ricas, y tenemos que cuidarla. Es la despensa de Galicia como para el sector ganadero lo puede ser la montaña. Es una despensa que tenemos que conservar entre todos. Que no está en venta. Esta ría no tiene precio. Compromiso con la ciudad. Tengo que contribuir a devolverle a esta ciudad y a su comarca, todo lo que podamos. Y, un compromiso lógico, con el presidente Feijóo. Porque ha apostado por mi, sin tener ningún tipo de relación ni conocimiento de mi persona, anterior a toda esta actuación. Entonces, no dejo de reconocer que ha arriesgado. Y espero no fallar a todas estas personas”.
Ideas claras y objetivos
Puertas Castillo viene de la empresa privada y, sin duda, su aportación a un ente público como es la Autoridad Portuaria puede significar mucho. “Yo creo que el desarrollo profesional de una persona tiene que pasar por unas etapas, por unos trayectos por los que se pasa y en los que se cometen muchos errores y equivocaciones. Además ser consciente de ellos. Debes tener experiencias de negociación, experiencias de momentos difíciles. Pero sobre todo has de ser una persona capaz de decidir. Es lo que quiere todo el mundo que te rodea. Que tengas las ideas claras: cuáles son tus objetivos, cuáles son tus decisiones. Que no te dejes amilanar. Que tus ideas, tus compromisos, tus objetivos no estén sujetos a intereses ajenos. Por lo tanto, creo que es básico, fundamental, tener experiencia, en las negociaciones, en el mundo empresarial, pero tenerla sobre todo en la dirección de recursos humanos, en la motivación de las personas. Por eso, la parte comercial y la de recursos humanos, para mí, son básicas, fundamentales. Creo en las personas”.
Como hombre de equipo admite Javier Puertas que “a mi equipo humano le transmito este mensaje: ‘Vuestros éxitos son mis alegrías, y vuestros problemas son mis fracasos’. Esta es la frase que transmite el sentir que quiero llevar a todo mi equipo. Por eso tengo un consejo de presidencia que hemos creado, desde que yo he llegado. Porque entiendo que no estoy en poder de la razón, no estoy en poder del conocimiento y necesito estar permanentemente asesorado por personas que conocen el mundo portuario y compartir con ellos las decisiones. Para tomar una decisión tienes que estar bien informado. Si no, eres un ciego en el mar”, concluye con claridad meridiana.
La familia
A sus tres hijos, Javier le inculca: “respeto, conciliación y preocupación por el futuro. Y no por el aspecto laboral sino por el mantenimiento de sentimiento de comprensión en el respeto a los demás. Es muy fácil valorar cualquier acción, cualquier gesto que ves, sin tener conocimiento. Sin haber tamizado por qué una persona hace una cosa y no otra. Sentido común”.
A la hora de priorizar la profesión y la familia, Puertas Castillo lo tiene muy claro así como su familia. “El puerto está en el puesto número uno a la par que mi familia. Creo que a veces está un poquito más arriba que mi familia. Y no me arrepiento de decirlo. Me siento orgullos y tengo que reconocer que si está un pelín más arriba que mi familia es porque mi familia me lo permite. En el fondo también lo desea”. Y en las comidas familiares con todos los miembros reunidos no son cinco sino seis. “Somos seis: mis tres hijos, Arancha, el Puerto y yo”. Y añade como quien lo tiene bien experimentado: “Saben que esa máxima es innegociable y lo tienen asumido”. Y es que el pasado domingo, a modo de ejemplo, la entrada del atunero Bermeotarrak trastocó los planes familiares. Tras sentarse a la mesa todos a las 2 de la tarde, un aviso de que llegaba el barco, hizo que Javier plantase comida y familia y no regresase hasta las seis y media de la tarde. Y, lo mejor, resume: “todos comprensión, cariño y apoyo”.
Las ansias de Javier Puertas por defender a este puerto villagarciano le lleva a “invitar a todo el mundo a que nos conozca. Y sin necesidad de irme a un país y a un puerto extranjero, me voy a la esquina, y pido que le den una oportunidad al puerto de Villagarcía. Que nos hagan una prueba; que nos dejen demostrar lo que somos capaces de hacer. Eso es lo que haría, pedir una oportunidad. ¡Nada más! ¡Sin ningún compromiso! ¡Incluso sin cobrar! Pero que nos prueben una vez, porque creo que tenemos mucho valor añadido que trasladarle a todas las personas que ocasionalmente o periódicamente puedan estar trabajando en este puerto”.
La imagen resumen de la actividad del puerto que dirige este vigués, vilagarcíano y lalinense es que el puerto de Villagarcía es más que nunca “una familia unida y tenemos que trabajar en este sentido y que tiene como objetivo estar al servicio de la comunidad real”.