El destino para un juez es “muy importante”. Y, recalca, que “el primer destino es el más importante porque “es donde uno se forja como juez”. Él empezó en Baena, Córdoba, en 2001, después de haber aprobado las oposiciones en el 99. Dos años en un pueblo pequeño “con un único juzgado y con gente encantadora. No tuve ningún problema. Había trabajo pero era perfectamente asumible. Y estuve muy a gusto”. Y además, en esos años, se casó con Estafanía, también granadina. Así, con trazos seguros, describe Germán Serrano Espinosa, un granadino de 36 años ahora afincado en Vigo, y que desde hace unos meses es juez Decano en Vigo.
En mayo le llegó el ascenso forzoso a Magistrado y el destino le trajo a Vigo. Al principio Serrano y su mujer pensaron que sería algo “transitorio”. Alquiló un piso en Vigo, “con unas vistas a la ría”, precisa. Poco a poco el matrimonio se dio cuenta de que no iba ser tan transitoria su estancia en la ciudad olívica. Estaban a gusto ambos, hicieron amigos, su mujer encontró trabajo… y la compra de piso aportó la sensación de estabilidad. Germán también precisa que sus tres hijos están a gusto en Vigo. Esto es compatible con que la familia no “renuncia” a pasar unos días en la Granada natal en periodos de vacaciones.
A Serrano Espinosa el nombramiento de decano le ha sacado un poco de la “monotonía” de las funciones de un juez como son celebrar juicios y dictar sentencias. Aunque admite que esto “me gusta mucho” y “soy un enamorado de mi profesión”, su vida profesional ha cambiado. Además de ser juez decano, sigue siendo titular del juzgado número 2 de lo Social de Vigo. Como decano confiesa que tiene que tomar otro tipo de decisiones, hacer gestión y representación de los intereses de sus compañeros (los jueces en Vigo) así como procurar que la administración de Justicia en Vigo funcione bien. “Es un cargo que tiene un proyección representativa … y de ‘pelea’ con las administraciones que son las que tienen el dinero para que la administración de Justicia funcione adecuadamente”.
Su juventud no tiene nada que ver con lo que pueda sugerir decir juez decano. Alguien le ha dicho que se imaginaba al juez decano como una persona mayor, de pelo blanco… ¡Nada más lejos de la realidad! Germán Serrano se define como un hombre optimista y deja en el aire si esto se debe, todo o en parte, a su carácter andaluz. “Soy una persona optimista y muy vitalista. Me gusta disfrutar de la vida. Antes poniendo una sentencia… ahora en esta entrevista… incluso en los momentos de dureza…”, su receta es disfrutar.
La representatividad de su cargo le ha hecho aparecer en los medios de comunicación con más frecuencia de la que desearía. Los recientes sucesos como el Alacrana y la carga institucional de su cargo –“es de buena educación saludar a las autoridades”, afirma-, son, a su juicio, algunos de los motivos de esta proyección pública intensa. Así que desde el 1 octubre que ganó las elecciones y el 28 de noviembre que tomó posesión, ha recibido muchas llamadas de autoridades de la ciudad y “he hecho visitas para corresponderles… me queda todavía alguna”, admite. “Son visitas de cortesía. Pero dada la situación, las he aprovechado también para exponer nuestras demandas”.
Además de optimista, el juez decano se considera “familiar” y “trabajador, aunque no me toca a mi valorarlo …”, señala modestamente.
Lo que más le llamó la atención de Vigo, desde que llegó, fue la ría, “la ría como punto de referencia”. Y se explica: “no la ría en sí, sino que vas por la calle y desde muchos puntos de la ciudad se ve el mar. Como al subir por la calle Coruña, si ves por el retrovisor, se ve el mar…”.
Sus hijos todavía son pequeños para asumir todo el significado de la profesión de su progenitor. “Dicen, los dos mayores que son todavía pequeños, mi padre es juez o trabaja en el juzgado. No distinguen todavía”.
El poder judicial, constitucionalmente, tiene muchos matices, pero, para Serrano Espinosa, “aquí estamos fundamentalmente para tomar decisiones. En una sentencia lo que se hace es tomar una decisión, aplicando la ley, sobre algo en lo cual las partes no han sido capaces de tomar esa decisión”. Eso es lo fundamental para el juez decano de Vigo, hecho con “profundidad y aplicando la normativa vigente”, por supuesto.
Con las armas de la ley, la doctrina y la jurisprudencia se debe conducir un juez. En cambio, Germán Serrano explica que “la sensibilidad que puede ser un arma peligrosa, porque los jueces no somos legisladores. Ahora bien, la sensibilidad combinada con las armas legales, sí tiene mucho sentido”. Y lo resume así: “la sensibilidad del juez está en ponerse en el lugar de la parte que impetra justicia. De la persona que se ve desamparada frente al poder de la administración, de otra parte, de otro contratante”.
Serrano practica esta ‘doctrina’. “Ponerse en el lugar de la otra parte. Yo procuro hacer ese ejercicio mental, aunque sea un asunto trivial”. En sus más de 700 sentencias que pone al año, Germán Serrano se pone en el lugar “de los que vienen aquí. Para muchos es ‘su’ pleito. A lo mejor es el único pleito que ha tenido en su vida la parte. La sensibilidad tiene que partir de tratar de conjugar el trabajo nuestro que puede ser monótono con la respuesta fundada que exige la gente para que resuelvan su problema”.
Admite este juez que ha encontrado “mucho terreno roturado” por el anterior juez decano de Vigo. Ahora este granadino afincado en Vigo lo que quiere transmitir es que “compensa luchar por tener una administración de Justicia eficaz y ágil. Incluso para el devenir de la ciudad”, añade. En esta línea, enumera, “está la necesidad de la Ciudad de la Justicia. Vigo tiene que coger la bandera de tener la Ciudad de la Justicia, adelantándose a cualquier otra ciudad gallega por ser la urbe mayor en productividad y habitantes para ser pionera como en otras autonomía la ciudad de Málaga o la de Valencia”. Los otros problemas que define como “más locales” son la falta de espacio, el registro civil. Pero sobre todo, la lucha de este juez desde su cargo de decano es “que las administraciones se den cuenta de que no pueden dejar de lado a la Administración de Justicia. Tiene que ser la primera en cubrirse su necesidad de medios materiales y humanos para que realmente funcione”.
El arma para conseguir todo esto es el diálogo. “Todo lo tenemos que resolver a través del diálogo. Los jueces no tenemos ninguna capacidad financiera, ejecutiva. Hay que acudir para la financiación al Consejo del Poder Judicial, al Ministerio de Justicia o a la Xunta de Galicia”. Insiste en el “diálogo para poder exponer los problemas y el diálogo para conseguir resultados”
Entre sus deseos, algo muy realista: “Que las cosas sigan funcionando como hasta ahora, bien. La administración de Justicia en Vigo funciona razonablemente bien, con un tiempo de respuesta bueno gracias al trabajo del personal (magistrados, secretarios y funcionarios)”. Su deseo, pues, es que siga así y que se cumplan objetivos de inversiones para Vigo. Y añade que “por esto estoy luchando” y se puede extender a todo el personal.
Y así garantiza para un futuro “trabajo y meter la cabeza en los problemas para tratar de resolverlos e ilusión. Y, vinculado al trabajo, defender la dignidad del personal del Poder Judicial que a veces se ve menospreciada por algún sector. Y esto en el fondo es defender cada interés particular que tenga”.
Serrano Espinosa afirma que “me considero un vigués más, aunque tengo mis raíces en Granada, cosa que nunca se olvida”. Y es que Galicia ha vuelto a robar un corazón más.